Entrevistas

Espacio dedicado a las preguntas que he respondido a lo largo de mi carrera en el humor, y que han sido publicadas en libros, en la prensa escrita, radial, televisiva o digital.

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Entrevista al humorista y escritor Pepe Pelayo

Entrevista que me realizó el Profesor/Dr Oscar Fernández Galindez, Dr. En Ciencias para el desarrollo estratégico. Coordinador de cooperación, educación continua e interacción con las comunidades de la subdirección de educación avanzada de la UNESR núcleo Maracay. Presidente para Venezuela del CESPE. Investigador asociado de la red mundial de biopolitica. Miembro extranjero del instituto de estudios de la complejidad de Brasil y Miembro del Comité científico de la revista virtual de la Universidad Hispanoamericana de Costa Rica, para un trabajo de investigación.

¿Eres un hombre feliz?

Para responder eso necesito saber cuál es tu concepto de felicidad. Pero me arriesgo a responder en base a lo que pienso yo que es:

Viva uno de forma permanente y/o circunstancial con dominio de emociones negativas o positivas, siempre nos llegará –querámoslo o no-, las desgracias en esta vida (enfermedades, muertes de seres queridos, se nos quema la casa, nos echan del trabajo, el hijo cae en la droga, nos estafan, etc., etc.). Entonces, dependiendo de tu salud física, mental y espiritual, puedes “salir del hoyo” en que te deja la desgracia. Pues el tiempo que pasas recuperado de la desgracia que pasó, hasta que llegue la próxima, eso para mí es estar feliz. Por lo tanto, me siento feliz ahora mismo y preparado para el ineludible combate con la nueva desgracia que se acerca.

¿Tiene algo que ver con tu noción de felicidad, tu interés cognitivo y emocional con el humor?

Mucho. Para continuar con la respuesta anterior: estar preparado para enfrentar las desgracias significa tratar de vivir de forma permanente y/o circunstancial con un estado de ánimo positivo, de buen talante, de buena disposición ante la vida; es decir, de buen humor. Y entra varias elemento más, es importante entonces tener un sentido del humor desarrollado y estimulado, para lograr un círculo virtuoso con eso.

¿Por qué un número importante de humoristas en sus vidas cotidianas no son muy felices? ¿Eres uno de ellos?

Ya te respondí lo de si soy o no feliz. Mejor te contesto la pregunta más extensa: no estoy de acuerdo con dicha afirmación. Para mí ser o no humorista no te define más o menos que seas feliz o infeliz en tu vida personal. Solo el humorista que sea inteligente para vivir; es decir, que tenga gran inteligencia emocional y espiritual, puede ser feliz. Si no es así, será un infeliz. Y como ves, esas condiciones las puede tener cualquier persona con cualquier profesión. Si un humorista es infeliz, no es por su profesión, es porque no es inteligente para vivir. Muchos humoristas ni siquiera se preguntan qué es el humor, lo cómico, la risa, así que menos pueden saber si lo que practican les puede beneficiar o no. No tienen idea. Lo que sucede es que uno al toparse con un humorista en la vida, espera que siempre esté riendo, que siempre esté alegre, que no se deprima, ni se ponga triste, que no se enoje, que no se estrese, etc.. Le exige que sea consecuente con la risa que brinda y ahí se equivoca la gente. El humorista es un ser humano común y silvestre, como cualquier persona y las desgracias le llegan y si no está preparado, la pasa muy mal. Y, repito, es porque no es inteligente para vivir, algo que no tiene ninguna relación con lo bueno, regular o malo que pueda ser en su profesión.

¿Que hizo que te interesaras en el humor?

Siempre me atrajo el mecanismo de la risa y el placer que da. De joven era inconsciente de que me interesaba, pero ahora desde la perspectiva veo que era eso y por tal motivo siempre era el “chistoso”, el “payaso”, el “bufón”, el “centro de mesa”, el “florón” o como se llame.

Después, nos junté con dos amigos (los tres teníamos diferentes profesiones. Yo era ingeniero civil, por ejemplo) y nos dimos cuenta de que teníamos un sentido del humor muy parecido. De ahí a tratar de crear, primero en literatura y después en la escena, fue muy fácil. Y más tarde, cuando ya éramos profesionales del humor, me surgió la inquietud de estudiar los mecanismos psicológicos, filosóficos y estéticos del humor, para saber y dominar bien lo que hacía. Y acto seguido pasé de la teoría a la aplicación; es decir a cómo aplicar el humor en la salud, en la pedagogía, en la empresa, etc. Y aquí estoy.

¿Vienes de una familia de humoristas?

De gente alegre nada más.

¿Según tu experiencia, el buen sentido del humor, se aprende o se hereda?

Se forma. La palabra “desarrollar” es más de índole cultural (no hay que ir a la universidad ni mucho menos), pero hay que ser una persona interesada en lo que más pueda en la vida. Por eso ayuda mucho leer. Mientras más información tienes en tu cerebro, más fácil es desarrollar el sentido del humor. La otra parte es la “estimulación”, porque no haces nada con tener un gran sentido del humor y lo ejercitas. Ejemplo: los amigos que trabajan en las construcciones o en las ventas de verduras o cosas así, siempre están riendo, bromeando, jugando. Ellos tienen el sentido del humor estimulado. Pero lamentablemente, muchos de ellos no lo tienen desarrollado. Eso lo sabemos porque solo se ríen de burlas entre ellos o hacia terceros, del doble sentido picaresco y por muy pocos temas más. Resumen: uno debe reírse tanto como ellos y saber y poder reírse de todo en la vida. Porque no hay límites en el humor.

¿Creciste siendo un niño con buen humor?

Sí, desde que tengo uso de razón la broma, el chiste y el juego fue y es algo importantísimo en mi vida. Y de carácter alegre primordialmente.

¿Fuiste uno de esos adolescentes con los que las muchachas les gustaba estar, pero que no tomaban en serio? ¿O por el contrario fue este humor un recurso para conquistar?

Las dos cosas. Nunca fu un adonis ni mucho menos. Mi arma era la simpatía. Pero había muchachas que no me tomaban en serio y yo caía en “desgracia” y las había que caían rendidas con mis “gracias”. Con el tiempo uno aprende a tener ese sentido de darse cuenta quién le agrada o no tus chistes y bromas.

¿Crees que el clima tiene que ver con el humor? Por ejemplo en el trópico un tipo de humor distinto al de clima templado?

No, no creo en eso. Conozco creadores de humor fallecidos y vivos que hacen un humor fino, inteligente, exquisito, blanco y para hacer pensar. Y esos colegas viven lo mismo en el trópico que en un iglú. Porque va a depender de la formación de ese creador.

Otra cosa es el humor como estado de ánimo. Es el humor de la gente, del pueblo. En clima caliente tiende a salir al exterior a refrescarse, es extrovertido, más sociable y por ende más fácil a la alegría social. El humor es social. En un crudo invierno casi todo el año, la gente se retrae en sus casas, sociabiliza poco y tanta poca luz y tanta introversión tiende a deprimir. Dicen que los mayoes índices de suicidio se dan en países fríos, ¿no?

Pero ojo, repito, eso no corre para los buenos creadores de humor, porque en ellos depende más la educación, la cultura. Mira, en los países tropicales -casi todos subdesarrollados, con poca educación-cultura-, surgen muchos humoristas, pero de discutible calidad. Me refiero a que son humoristas que usan la vulgaridad, la grosería, lo escatológico, la burla hiriente y humillante, etc., por la demanda de su gente, también de poca educación y cultura.

¿Se puede aprender a través del humor?

Yo soy un convencido de que si los profesores o educadores en general, enseñaran aplicando la Pedagogía del Humor, los niños aprendería mucho más. Eso lo digo en mi libro “Gracias por enseñar”.

¿Puede el humor definir o formar parte de un tipo de aprendizaje?

Por supuesto que sí. Solo hay que tener las ganas, las herramientas y la entrega para usarlo de esa manera.

¿Es el humorista un ser inteligente?

Ya respondí que no necesariamente. Un humorista escénico o audiovisual, por ejemplo, puede tener tremenda vis cómica y ser pésimo escogiendo su repertorio. Y si alguien le hace ese trabajo, es tan bruto que ni sabe lo que puede o no hacer en la gente con ese humor. Son pocos –de entre tantos que hay-, los humoristas inteligentes, autocríticos, sensibles, oportunos, etc. Ya dije en otras palabras que el CI no significa nada. Por ejemplo, un físico nuclear, campeón mundial de ajedrez, puede tener muchos complejos, la mujer le es infiel, no toma buena decisiones con el dinero que gana, no sabe escoger a sus amigos y así un largo  etcétera. ¿Qué es un bruto, animal ignorante para vivir, con cero inteligencia emociona, espiritual y de otras. ¿Para qué le sirve ser tan “inteligente” en la física y en el ajedrez? Con el humorista sucede lo mismo. No porque haga humor se da real cuenta necesariamente de lo que hace.

¿Es el humor un acto de inteligencia?

Para mi la definición es: “el humor es la expresión de lo cómico”. Es muy extenso y complejo detallar ese significado, pero por encimita: lo cómico se produce en el cerebro humano, ya sea por un estímulo exterior o uno interior que provoca una incongruencia, que le llega a nuestras neuronas y éstas “resuelven el acertijo” para informarnos que esa incongruencia era un chiste, un juego. Y entonces esa información va a otra parte del cerebro que “festeja” y segrega las endorfinas que provocan ese placer sui géneris que puede terminar exteriormente en risa o sonrisa. Después uno, como ser social que somos, trata de que otro u otros también disfruten del placer del proceso cómico que sentimos y nos volvemos fuentes y le enviamos un mensaje a ese o esos receptores y éstos, con sus condiciones particulares, vivirán su proceso cómico o no. Ese proceso comunicativo, expresivo es a lo que llamo humor. Por lo tanto, mientras más información tengo en mi cerebro para que ocurran más incongruencias, mientras más estado lúdico tengo (como estado de ánimo), mientras más imaginación tengo, mientras más creatividad tengo y así, más y mejor humor se hará y se transmitirá (humorismo), por lo tanto, es obvio que si eso ocurre es el producto de más inteligencia.

¿Por qué nos reímos?

Por el placer de la segregación de las endorfinas que señalé. Uno ríe como ejercicio del sentido del humor, pero existen muchas causas que producen la risa. Por ejemplo, la burla no humorística, la sensación de placer social, el alivio, el triunfo, la alegría, los nervios, una enfermedad psíquica, la droga, la risoterapia, etc..

¿Que te hace reír?

Pocas cosas. Lamentablemente, la deformación que produce esta profesión es fuerte. Yo voy a ver a Les Luthiers, por ejemplo y no me río, a pesar de que es el humor que me fascina. Porque me pongo a analizar los chistes, a tratar de adivinarlos, a pensar qué hubiera hecho  yo, etc. Claro, lo disfruto. Pero cuando más río es cuando estoy relajado y alguien de mi círculo (familia y/o amigos) me sorprende con algo absurdo, un juego de palabras y cosas así.

¿Cómo caracterizarías tú los tipos de chistes?

Hay muchas maneras de clasificarlos. Por ejemplo, en chistes verdes, negros, blancos, etc., o chistes absurdos, costumbristas, vulgares; o chistes de tal profesión, de tal pueblo, de tal género, etc., o chistes más físicos o más intelectuales, menos elaborados o más “inteligentes”; en fin, es amplio el tema.

¿Por qué los venezolanos nos reímos más con el humor de un cubano, un dominicano, un puertorriqueño o un mexicano que con el de un colombiano que lo tenemos geográficamente al lado y que compartimos un origen histórico?

No sabría decirte con seguridad. Especulando, me atrevo a responderte que el venezolano es más caribeño. Una gran parte de los colombianos son andinos, tiene otros códigos. También la mezcla de razas influye, así como la tradicional formación en libros, radio, televisión, etc. Pero realmente, no estoy seguro. Pero sí puedo afirmarte que he tenido en mis talleres de humor y calidad de vida, en un mismo espacio y tiempo a latinoamericanos de distintas razas, distintas clases sociales y distintas formaciones y a la segunda o tercera sesión, se van todas esas diferencias (más bien superficiales, parece), porque todos somos muy parecidos en el fondo y cuando desaparecen los miedos, prejuicios, complejos, etc., da igual de dónde es, del color que es, y lo que piensa; porque el humor y la risa nos hace iguales, nos hace más humanos.

¿Hay diferencias entre el humor hecho por hombres y el humor hecho por mujeres?

La inmensa mayoría de los estudios e investigaciones indican que desde el Homo Sapiens para acá, el hombre ha desarrollado más la creación humorística para conquistar a la mujer y la mujer ha desarrollado más el sentido del humor (reproducción).

En otras palabras, la mujer se ríe más que el hombre, históricamente, y el hombre es más creador de chistes.

Eso no significa que en la medida en que la mujer es más independiente y autosuficiente, irá cambiando eso. Lo demuestra el hecho que la humorista mujer es capaz de hacer un humor tan bueno o más que el hombre. Yo soy testigo. Claro, le falta, porque muchas mujeres quieren correr ante que gatear y solo desean demostrar su valía y se vuelven “más papistas que el papa”. Tienen que aprender que eso no es necesario. Ya lo han demostrado las buenas humoristas que conocemos. Pero en cuanto a temática, forma de hacerlo, en cuanto a gustos, etc., da igual el humor de un hombre o de una mujer.

¿Por qué la mayoría de los chistes son anónimos?

La mayoría de los chistes los “inventan” gente anónima. Y el chiste rueda y se va puliendo. Incluso después de un tiempo le puede llegar al mismo que lo creó de forma casi distinta (mejor, por supuesto). Pero esos creadores anónimos ni siquiera tiene consciencia de que crearon un chiste. Por ejemplo, a alguien se le ocurre uno, pero de forma elemental, básica y se lo dice a un amigo, ríen y siguen en lo que estaban haciendo. Después, solo, el amigo lo recuerda y quizás esa noche o mañana se lo cuenta a un tercero, aunque ya levemente modificado, adaptado a las característica subjetivas de su sentido del humor. Y así va corriendo y transformándose hasta llegar al buen chiste que nos hacen en la calle, en una fiesta, en el teatro, en la televisión o en un libro o revista, etc.

También está la variante de que un creador profesional de humor crea un chiste y lo publica en el medio que sea. Pues alguien del público quedó encantado con eso, se loa prendió y lo cuenta después y se arma la cadena. Llega un momento en que se cuenta y no se dice quién lo creó y se vuelve anónimo, como los otros.

¿Es para ti fácil conectarte con las ideas y las emociones de los demás?

Creo que sí.