Entrevistas

Espacio dedicado a las preguntas que he respondido a lo largo de mi carrera en el humor, y que han sido publicadas en libros, en la prensa escrita, radial, televisiva o digital.

Como entrevistado

Medios

País

Año

Osvaldo Macedo para Periódico Trevim y Humorgrafe, Portugal

¿Cómo surge el humor en tu vida?

Siempre fui de reír mucho y de ser el “graciosillo” y “payasito” desde niño. Quizás leí demasiadas historietas cómicas, base de mi sentido del humor.

Toda tu vida ha estado relacionada con el humor, ¿cómo llegó esta forma de ser a tu vida?

Como ya dije, siempre consumí historietas cómicas y de ahí pasé a Mark Twain, Jardiel Poncela, etc. Vi y escuché radio, televisión y cine, consumiendo programas cubanos como “La tremenda corte”, todo el cine mudo, los dibujos animados, etc. Mi grupo de amigos, mi “pandilla” adolescente, coleccionaba chistes que compartíamos en el recreo. Y después la vida me llevó a profesionalizarme en el humor, casi sin darme cuenta.

¿Construyes humor teatral como comediante, escribes para teatro y libros para niños, filósofos del humor, es pedagogo del humorismo, es fotógrafo de estados de ánimo ... el humor siempre es una fórmula igual o cada género tiene especificidades de enfoque?

Para mí es solo un tipo de humor en mi creación, que canalizo en varias manifestaciones artísticas y dominarlas. Lo único es adaptarse lo mejor posible a los lenguajes de cada una de esas manifestaciones, pero el contenido y estilo del humor no varía. En cuanto al estudio y la aplicación del humor, como no es creación artística pura, sino que hay que permearse un poco -o bastante-, de psicología, sociología, estética, lingüística, pedagogía, etc., dependerá de a dónde uno quiera llegar y la entrega que tenga.

¿Qué género es más fácil para ti?

Por los problemas de traducción no sé si te refieres como género a la tragedia y la comedia (si es eso, por supuesto que me es más fácil la comedia). O te refieres como género a manifestaciones artísticas (si es eso, todos son fáciles o difíciles, porque depende de la complejidad de la idea humorística que deseo expresar), pero quizás te refieras como género a una clasificación del humor (si es eso, me gusta crear todo tipo de humor y me es fácil hacerlo, excepto el vulgar y el de la burla agresiva, y algo el político que no me sale tan bien como quisiera).

¿Cuáles son tus maestros, qué tipo de humor te gusta más? ¿La sátira, la ironía, el humor negro o blanco? ¿Es porque...?

Ya mencioné a algunos. Citaré los maestros que creo han influenciado más en mi: en literatura: Twain, Chesterton, Jardiel Poncela, Sterne, el argentino Fontanarrosa, los cubanos Miguel de Marcos y Zumbado y varios más. En escena: Daniel Rabinovich de Les Luthiers, Monthy Python, Chaplin, Grouncho Marx, Buster Keaton, Gila, Jacques Tati, Woody Allen, Marcel Marceau, los cubanos Leopoldo Fernández y Cástor Vispo y varios más. Y en gráfica: Quino, Siri Sliva, y los cubanos Ajubel, Ares, Manuel y varios más.

Consumo todo tipo de humor. Pero el humor que más me agrada crear es el blanco, el infantil, el lúdico, pero también el humor negro, el absurdo y mucho, el que además de hacerme reír, me ejercita las neuronas.

No tengo una respuesta concreta para decir “el por qué” de esos gustos. Supongo que con ese humor me formé, o es el que he decidido -proceso inconsciente quizás-, que es el más difícil de hacer, el más inteligente, no sé.

¿Qué artistas admiras más en tu país e internacionalmente?

Mencionaré solo los vivos, para alejarme de los mencionados en las respuestas anteriores: En Cuba a muchos de los años 80, la época dorada del humor en la Isla, más los gráficos Ajubel, Manuel, Ares, Boligán, Carrillo; en Chile: Hervi, Coco Legrand; y extranjeros: Les Luthiers, Tricicle, Faemino y Cansado, José Mota, Pescetti, Portas do Fundo, Mr. Bean y la serie Friends.

Todo tipo de humor sucedió en diferentes momentos de tu vida o ¿siempre fueron una coincidencia?

El mismo siempre en general. Aunque reconozco que paso por períodos donde quiero hacer humor más intelectual y en otros solo el festivamente blanco. Pero son períodos efímeros, porque siempre prevalece la mezcla proporcionada de todo.

El sitio web de Humor Sapiens es un espacio internacional muy especial para investigadores, espectadores y artistas. ¿Como surgió? ¿Eres consciente de su importancia para todos nosotros?

Un día le dije a mi hijo Alex que necesitaba que me construyera una página web para subir mis artículos, reflexiones y conjeturas teóricas sobre el humor. Entonces a él se le ocurrió que aprovechara y subiera a ese sitio otras cosas que ya yo tenía hechas de tiempos pasados, como el diccionario del humor, las citas célebres, listados de libros y películas cómicas, etc., etc. y se fue armando la página como la conoces. Alex y yo somos los creadores, administradores y editores. Siempre estamos “Inventando” nuevos links en el menú y yo me encargo de los contenidos. Te soy sincero, jamás pensamos que tuviera la repercusión que ha tenido. Cuando colegas renombrados y prestigiosos estudiosos del humor comenzaron a escribirnos para felicitarnos, etc., nos íbamos asombrando. Y después, cuando vimos que la visitan cerca de 1,000 personas diariamente, a pesar de que no es una página de creación humorística, porque ahí no se leen chistes, ni se ven videos de humor, etc., sino solo artículos ensayísticos, reflexiones, investigaciones y demás, nos fue pareciendo más increíble todavía el fenómeno. Estamos muy orgullosos de ese trabajo, francamente.

Tu formación académica es de ingeniería. ¿Puedes hacer ingeniería humorística?

Puede parecer broma, pero me ha ayudado mucho mi forma estructurada de pensar, como la que nos forman en esa profesión. Soy muy ordenado mentalmente y eso posibilita más visión cósmica, más “luz larga”, así como una mejor habilidad para priorizar, etc.

¿Por qué te fuiste de Cuba? ¿Hay alguna diferencia entre el estado de ánimo en Cuba y en el extranjero? ¿En qué países viviste hasta que te estableciste en Chile? ¿Por qué Chile?

Yo quería salir desde hacía tiempo, ya que –como muchos-, me sentía defraudado, desilusionado y ya ahogado. Entonces apareció al fin la oportunidad de una invitación que nos hicieron a mi colega Aramís y a mí para escribir una temporada de un programa de Televisión Nacional de Chile y aquí me fui quedando, me casé, etc.

Sin dudas es completamente distinto el ánimo. Afuera la libertad de expresión, la facilidad de información total, etc., te mejora la calidad creativa. Pero afuera también afectan otras cosas, por supuesto, porque no existe nada ideal, perfecto. Pero prefiero los problemas aquí que los de allá.

De Cuba fui directo a Chile a vivir. Después sí he tenido oportunidad de viajar bastante.

¿Alguna vez has sentido el peso de la censura, la presión de los editores o del público? ¿Te han cortado algún trabajo? ¿Tienes miedo de ser mal entendido en tu mensaje y mal entendido?

En Cuba, en mi época de humorista allá, sentí la censura, claro. Pero más la autocensura, porque uno aprende a golpes qué no se puede decir, para que no te suceda nada malo. En Chile he sentido otro tipo de limitantes. Por ejemplo, he experimentado presiones en editores, productores, ejecutivos, etc., en algunos casos por razones comerciales y en otras por ignorancia y miedo a lo novedoso.

Me han cortado varias obras en Chile, algunos guiones, algún que otro libro, y algunas actuaciones escénicas, por las razones que acabo de mencionar.

Por suerte, la gran mayoría de mis creaciones han llegado al público. Y puedo decir que casi he hecho una carrera en paralelo al sistema oficialista. Me explico: una editorial no me publica un libro de humor infantil, porque dice que no se venderá; entonces busco la manera de publicarlo y casi sin ayuda de nadie hago que les llegue a las escuelas y ahí los niños, los profesores y los padres lo consumen felices y piden más libros míos. Ahí las editoriales entonces se dan cuenta de que sí es comercial y me publican más. Otro ejemplo, Traté de colocar mi humor en la televisión chilena y como era algo nuevo, no probado, preferían otra cosa más “segura” para no perder ranting. Pero en cierta ocasión pude hacer unos minutos de mi tipo de humor en un programa donde era amigo de los animadores y de repente vieron que cuando aparecía en cámara mi humor, subía el rating. Enseguida me llamaron de la dirección del canal para ofrecerme la dirección de humor del Área de Entretenimientos del Televisión Nacional de Chile. En fin, que no es fácil estabilizar tu vida creando humor. Pero, por suerte insisto, creo que lo logré. Y como hago un humor universal, para toda la familia, sin localismos, sin vulgaridades y sin burla ácida, nunca he tenido miedo a que no entiendan mi mensaje. Imagínate si he podido llegarle a los niños, significa que no soy muy hermético que digamos, ¿no? Además, me he probado en unos cuantos países de habla hispana y nunca he tenido el problema que no me entiendan.

¿De tus 2 hijos solo uno está vinculado al humor?

Mis niños tienen 42 y 41 años respectivamente. Uno es Alex, el que ya mencioné y que hace humor gráfico conmigo, es también estudioso de la teoría y edita conmigo humorsapiens.com. El otro Axel, es realizador audiovisual y trabaja en un canal de TV aquí en Chile. Con él tenemos varios proyectos visuales de humor, pero su trabajo es muy absorbente. Pero ambos tienen también en sus genes el humor. Se criaron subidos en escenarios, jugando con micrófonos en mis ensayos y compartiendo risas todo el día.

En el contexto del humor gráfico usualmente trabajas con tu hijo Alex. ¿Surgen fotomontajes cómicos como una forma de superar esta incapacidad gráfica y no depender del rasgo de otra persona, o es un género que siempre ha estado dentro de ti y solo ahora se manifiesta?

Comencé como guionista de chistes gráficos que Alex dibujaba. Después firmamos como “Pelayos”, porque él se metía en la creación del chiste y yo en su trabajo. Fue una etapa muy linda, porque con muy poca obra, ganamos varios premios internacionales de humor gráfico. Pero se cortó “la producción”, porque mi hijo necesitaba más tiempo para su vida creativa (comenzó a escribir y a componer). Entonces quedé cesante como gráfico y con muchas ideas y entusiasmo. Ahí se le ocurrió a Alex que yo podía concretar solo esas ideas y me convenció de que con fotomontajes podría expresarme. Y me enseñó a usar Photoshop. Y comencé a crear esos collages que me han llevado felizmente a exponer en Chile, en Estados Unidos y ahora en Portugal.

Creo que consumí mucho humor gráfico e historietas y tiras cómicas desde chico y el ejercicio que tuve trabajando con mi hijo, me ayudó a creerme que podía hacerlo.

¿Qué temas te gusta abordar? ¿Qué temas no te permitirán abordar?

No tengo prohibido ningún tema. Para mí el humor no tiene límites. Los límites los pongo yo y ya comenté más arriba que es una cuestión de gustos. Prefiero temas que diviertan, no que agredan. Temas que solo hagan reír –arte por el arte-, y temas que riendo hagan pensar. Pero cualquiera. Por ejemplo, si alguien no me “permite” cierto fotomontaje en una exposición, recojo las demás obras y me voy con mi risa a otra parte.

¿Sientes alguna diferencia en el humor que tienes hoy y en lo que hiciste cuando empezaste a trabajar en esta área?

No, es el mismo. Creo yo. Todo depende del lenguaje de la manifestación artística en que canalizo mi humor, como dije. Ahora, haciendo fotomontajes humorísticos, me tengo que adaptar a las leyes que rigen este arte visual. Es más cosa formal que de contenidos.

Uno de tus campos de batalla es la educación a través del humor, enseñando a los maestros cómo usarla, así como a los niños, sin mencionar a los empleadores y jefes que educan al humor en la gestión empresarial. ¿Has tenido éxito en esta evangelización?

Pienso que sí. Imparto muchas charlas y cursos sobre Pedagogía del Humor y veo cómo asimilan los docentes esa visión, y como incorporan esas herramientas nuevas en su vida profesional. También lo compruebo con la buena venta de mi libro  “Gracias por enseñar. Cómo educar con humor”. Es muy difícil encontrarse a alguien que a estas alturas defienda aquello de “la letra con sangre entra”. Sin dudas es mil veces mejor “la letra con risa entra”. Son muy pocos los que rechazan la idea de que el profesor debe enseñar pasándola bien y el alumno debe aprender pasándola bien.

Has estudiado mucho el universo clownesco. ¿Qué papel juega Clown en el humor? ¿Es importante para el espectáculo de circo o puede sobrevivir en otro lugar?

Desgraciadamente, no tengo talento para ser un payaso profesional. ¡Ojalá! Pero siempre he defendido al payaso, porque injustificadamente esa palabra adquirió un tono despectivo. “’No seas payaso, compórtate!”, “¡déjate de payaserías y ponte serio!”, etc.. El payaso es el que históricamente hace un humor muy básico, muy burdo, simple, físico, por eso es que su público siempre ha sido el bien infantil. Pero eso no significa que no sea humor. Entonces cuando vemos a un Popov o a un payaso del Circo del Sol, decimos eso sí es humor, lo de los otros payasos es comicidad. Y no es así. Para nosotros todo humor lleva en sí lo cómico. El humor es la expresión de lo cómico. Así que si vemos un chiste, un gag, donde un payaso le quita la silla al otro y éste se cae, o uno le lanza la torta de merengue por la cara al otro, eso es humor igual que es humor el que hace Eça de Queirós, o Chaplin, o Quino, solo que no tiene la elaboración que tiene el de esos grandes maestros. Yo defiendo eso, porque me molesta cuando un humorista profesional, de supuesto alto nivel, se quiere diferenciar del resto de los colegas diciendo que él es un humorista y no un cómico. Argumentando teorías oscuras para ello. Y una última cosa: no dejo de echarle la culpa de la mala fama de los payasos, porque muchos de ellos son mediocres y se quedan en esos antiguos chistes repetidísimos.

Un payaso o clown puede hacer su trabajo en cualquier lugar, no solo en el circo, si respeta su trabajo y se supera y logra excelencia artística, con creatividad e ingenio.

¿Está la comedia de payaso obsoleta?

Por supuesto que no. Lo que hace falta es que más payasos se lancen a la excelencia interpretativa y humorística.

¿El payaso tuvo que reinventarse para el siglo XX y XXI?

Así mismo fue. El mundo evoluciona y, como dije, ya hasta los niños comenzaron a hartarse de los mismos gags. Y los adultos que llevaban a los niños al circo también. El payaso digno tuvo que superarse. Pero, lamentablemente, fueron la minoría. Eso pocos lograron subirle el nivel a su trabajo y mucho, como vemos en individualidades en cada país, sobre todo alejándose de las pistas del circo y apareciendo en la TV y otros escenarios. Y los que siguieron en el circo aparecieron en circos innovadores, creativos, queriendo limpiar la imagen de mediocridad que llegaron a tener (y tienen aún). Y aparecieron circos estupendos, como el Circo del Sol. Y la mayoría de los payasos -como sucede también en todas las artes-, se acomodaron y siguen en ese circo de barrio, sin pretensiones, sabiendo que llevaran a los niños porque vale barata la entrada, y los tendrán que soportar igual con sus gags elementales, polvorientos.

¿Es el Stand Up Comedy una amenaza para la nariz roja?

No creo. Son públicos diferentes. No es fácil hacer stand up comedy de calidad. La mayoría de los comediantes que lo practican solo se aprenden un texto sin dramaturgia, no aplican casi nada del lenguaje actoral ni del teatral y en base a su supuesta vis cómica, le lanzan a la cara del público burlas ácidas, agresivas a sus víctimas, adosadas de obscenidades y de vez en cuando acuden a decir una texto sin humor, bien en serio, pero muy políticamente correcto para ganarse al público. Y claro está, diciendo sus textos con aire de dioses que se las saben toda, muy por encima del Bien y el Mal. Eso es lo que hacen los mediocres que practican el stand up comedy. Son tantos como la mayoría de los mediocres payasos que mencionaba. Así que si vamos a ver un stand up comedy de calidad y una espectáculos de payaso de calidad, disfrutaremos de dos tipos de humor diferentes, con forma y contenido diferentes y ninguno desplaza al otro, porque ambos son muy necesarios. Los mediocres comediantes se arrinconarán en bares de barrio y los payasos mediocres en los circos de solares yermos en otros barrios.

¿O lo que lo amenaza es el triunfo tecnológico que impulsa un cómico más fantástico y mágico?

Tampoco creo. El libro de papel aun no es –ni de cerca-, superado por el digital y eso que hace rato se inventó. El dibujo en tinta no creo que muera con el dibujo digital. En el caso de la escena, como se refiere tu pregunta, pienso que lo mismo nos quedaremos boquiabiertos de admiración con un monólogo estilo Gila o más aún, estilo Eugenio (por poner dos ejemplos de sobriedad), sin otra cosa en escena que su carisma y su humor verbal, que con uno de esos (he visto sobre todo a estadounidenses que lo hacen más), que se apoyan en efectos de luces, de audio, en escenografías, proyecciones en pantallas, y otros nuevos elementos tecnológicos en función de su show, etc., etc., y logran sus objetivos también con esa parafernalia. Es cuestión de gustos, me parece, si es que ambos extremos hacen el humor elaborado, de calidad, claro. Y si eso hacen, yo iría feliz a verlos. En fin, que el triunfo tecnológico jamás superará ni opacará el talento artístico, el talento humorístico.

¿Es la película de terror con el payaso asesino un duro golpe para la credibilidad humorística del payaso?

Me parece que no. He visto niños pequeños que al ver por primera vez a un payaso rompen a llorar de miedo. Así que la imagen de cara pintada, tantos colores y sobreactuaciones no es sinónimo per se de lo tierno, noble, bueno, lindo. Los niños comienzan a aceptar a los payasos cuando los ven actuar desde lejos, ven que la gente ríe, y él está bajo la seguridad de su querido adulto. Después es que empieza a disfrutar de las torpezas y otros chistes del payaso. Los creadores que pusieron los payasos de “malos” y “muy malos”, es producto de la búsqueda de nuevos elementos que sirvan para asustar y aterrorizar. Es el caso también de los muñecos como “malos” y “muy malos”, como Chuky. No creo que los niños dejen de pedirle a Santa Claus muñecos para jugar a causa de esas películas. Digo yo.

Vivimos en una época en que el burlesque domina la vida cotidiana, cuando los cómics vivos no obligan a las personas a detenerse, a ver, a pensar en la realidad. ¿Qué puede hacer el humor para despertar inteligencias humanas latentes en superfluas, selfies, individualismo ...?

No es fácil la respuesta, porque en el tema hay muchos teóricos y no siempre coinciden. Me aventuraré a contestar con mi humilde opinión.

Los creadores de humor deben ser honestos ante todo. Si un humorista está favor de un gobierno de derecha que haga sus chistes defendiendo eso. Si está a favor de uno de izquierda, lo mismo, que defienda con su humor su postura. Es el público el que debe saber escoger cuál debe consumir. Y si no está de acuerdo con el chiste de tal humorista que no lo vea, oiga o lea. Con estos ejemplos estoy diciendo que no todo es responsabilidad de los humoristas. La sociedad completa es la culpable de que estemos como estamos. El humor no puede cambiar gobiernos, ni cambiar leyes, ni cambiar casi nada. No le doy tanta importancia a lo que pueden hacer los humoristas en la vida real, concreta. Se necesita formar mejor al ser humano, con sistemas educacionales y formativos integrales mejor, con apoyo y acceso a la cultura mejor de los pueblos y eso no se resuelve haciendo chistes. Pero todo no es “negativo” en mi respuesta. El humor debe siempre ir contra la mala autoridad, sea un político, un policía, un profesor, un portero de edificio o un padre. ¿Cómo? Mostrándole al público lo malo que hizo esa autoridad, para que nos demos cuenta del problema y pensemos cómo resolverlo. Como dice un amigo, el humor no da soluciones, solo provoca preguntas. El buen humorista tiene que saber provocar esas preguntas con tino y profundidad. Pero, ojo, eso no significa que todo el humor tenga que ser satírico, crítico. También es importante el humorista que hace reír con humor blanco. Una, porque el humor blanco, por ser el más difícil de hacer, conlleva un grado de inteligencia. Y el consumidor, para simplemente descifrar un juego de palabras y encontrarlo gracioso tiene que hacer un ejercicio cerebral importante, por lo que se va formando también, para después pensar en cómo resolver los problemas. Y dos, porque el humor blanco también te logra poner de buen talante, de buen ánimo, para ir a enfrentarte con dichos problemas. En resumen, todos los tipos de humor son necesarios para mejorar al ser humano actual, el satírico, el irónico, el negro, el blanco, el absurdo, el costumbrista, todos.

Entonces, el secreto está en la calidad, sin importar el tipo de humor que se haga. Porque si seguimos haciendo el stand up comedy mediocre, el payaso mediocre, el escritor mediocre, el dibujante mediocre, se pondrá cada vez peor la situación actual. Y eso vale para la mediocridad en todas la artes como el detestable reguetón en la música, el horroroso grafiti, etc., etc.