Entrevistas

Espacio dedicado a las preguntas que he respondido a lo largo de mi carrera en el humor, y que han sido publicadas en libros, en la prensa escrita, radial, televisiva o digital.

Medios

País

Año

Publicada en el Diario Austral de Temuco. Chile, Página 17, 15 de marzo, 2015

LA MOTIVACIÓN LECTORA A TRAVÉS DEL HUMOR ES IDEAL PARA EDUCAR A UN NIÑO.

Por Andrea Arias.

El destacado humorista, comediante, escritor, cuentacuentos y guionista cubano, Pepe Pelayo, quien reside en Chile desde hace 24 años y que, luego de una exitosa trayectoria televisiva, decidió dedicarse a incorporar el humor a la literatura, dictará el próximo 19 de marzo a las 15:30 horas, en el salón Llaíma del Centro de Convenciones Dreams de Temuco, el taller “La letra con risa entra”.

La actividad está dirigida a profesores y es organizada por la Fundación AraucaníAprende la que, en su misión de lograr que todos los niños de la Araucanía lean, eligió a este profesional experto en la aplicación de la teoría del humor para inaugurar un año donde sumará a los Programas Leer es Primero y Rescate Lector la ejecución de una serie de seminarios y capacitaciones de la lectura.

Es así como el eje del taller será cómo y por qué aplicar la Pedagogía del humor para educar. El taller tendrá una inscripción de 15 mil pesos hasta el 15 de marzo, monto que aumentará a 20 mil hasta el día de la cita.

-¿Cómo fue que en calidad de Ingeniero Civil llegó a convertirse en un especialista del humor y su aplicación en la educación?

-Bueno yo quería estudiar una carrea de humanidades, pero por distintos motivos nos e puso en Cuba, así es que estudié ingeniería, pero fue más que nada para darle a mi familia el título, ya que al final de la carrera armamos con unos compañeros una compañía de humor escénico y así fue como llegué al humor.

-Entiendo que el año 2002 formó una dupla con su hijo Alex, quien ilustra sus libros. ¿Cómo se gestó el dúo “Pelayos”?

-Alex estudiaba artes plástica en Cuba y terminó su carrera de Licenciatura en Artes en la Universidad de Chile y viendo que me empezaron a publicar y que me pidieron un ilustrador de ahí salió todo. Después cuando él empezó a ilustrar le gustó tanto que dejó todo lo demás. Ahora no sólo ilustra mis libros, lo llaman de España, de Turquía, de Argentina y de muchos lados. La verdad es que ha sido muy rico y a mí se me cae la baba de trabajar con mi hijo.

-¿A quién está dirigido el taller y con qué se van a encontrar?

-Está dirigido a educadores en general, docentes, padres, bibliotecarios, apoderados y todo adulto interesado en la educación de los niños. Uno de los tres temas que voy a tocar es la pedagogía del humor, porque mi metodología consiste en que el profesor primero debe mejorar su calidad de vida en lo personal y familiar, de lo contrario, no puede efectuar la pedagogía del humor, y que viene con todos sus problemas y eso. Luego viene la motivación lectora a través del humor, porque creo que el complemento ideal en la educación de un niño.

-¿De qué manera el humor puede ayudar a los profesores a motivar la lectura en los niños?

-Yo me baso en mi experiencia y lo único que motiva la lectura en los niños es el placer. Les da placer la televisión, los juegos electrónicos, la pichanga, etc. Entonces, los adultos se equivocan cuando obligan a los niños a leer y a salirse de esas cosas que les da placer obligándolos a sentarse a leer un libro que no les da placer. Por eso yo me baso en la literatura humorística para motivarlos, seducirlos y formar el hábito lector. Eso me ha funcionado muy bien.

-¿El sentido del humor se desarrolla o se nace con él?

-Las dos cosas. Todo ser humano nace con sentido del humor. Lo que pasa es que mucha gente no lo estimula y no lo desarrolla. De hecho hay muchos ejercicios que pueden usar los profesores para desarrollar el sentido del humor. Uno de ellos, por ejemplo, es romper la rutina, ya que si todos los días entra diciendo “buenas” y terminan “hasta mañana” no sirve. El solo hecho de hacer algo distinto te vuelve más simpático. Es distinto decir “apúrense niños que me tengo que ir  almorzar a un nuevo restaurante que abrieron en la luna. Es una tontera, pero si todos los días se inventa una, la persona se va haciendo más simpática. Hay que dejar la gravedad y olvidarse de aquellas frases como que la risa abunda en boca de tontos.