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Marzo 2010

FUI AL NORTE PARA AYUDAR AL SUR... ¡AYUDA TÚ TAMBIÉN!

Este 12 de marzo estuve en la ciudad de Calama, al norte de Santiago. Me invitaron a participar en la Feria del Libro de allá. Me presenté ante niños, firmé libros y "di el punta pié inicial" a la Campaña de recaudación de libros y juguetes. Fue muy lindo todo.

¡SOS! ¡CHILE NECESITA REÍR DE NUEVO!

Debemos vivir el dolor. Es sano. Hay que echar afuera esa tristeza, esa amargura, esa impotencia, esa pena, esa ira. Pero ese duelo tiene un límite. A partir de ahí, si uno no se controla,  el dolor se convierte en sufrimiento. Y el sufrimiento es dañino.
Entonces, si uno se prepara o lo ayudan, le tiene que abrir la puerta a un superhéroe que viene a salvarnos: el humor, ¡Que vengan la risa, la alegría, las emociones positivas con él!

A MIS HUMORNAUTAS III

Hoy se acaba de añadir al diseño de este sitio la frase de manera permanente: “La weblog del humor fino (tan fino que nadie lo nota)”.
Es mi deber explicar por qué decidí hacer mío ese slogan humorístico/marketero. Lo haré punto por punto, sin orden de importancia:
1-Ya me incomodaba que un sitio como éste fuera sólo para exponer mi currículo, mostrar mis libros, mis premios, que los niños me mandaran sus chistes, etc. Se hacía muy personal, sólo para mi ego y sin interés para el público inmensamente mayoritario.

¡ÚLTIMA NOTICIA DEL CONGRESO DE LA ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA EN CHILE!

En una rueda de prensa en Valparaíso, sede del último congreso de la Real Academia de la Lengua Española, se informó lo siguiente: ¡La Academia de la Lengua Inglesa S.A. (ALISA) acaba de comprar La Real Academia de la Lengua Española (RAE)!
En su afán de convertirse en un Holding Lingüístico Internacional, La ALISA llegó a feliz término en sus negociaciones con la RAE. Por tanto, a partir de este año, una camada de intelectuales británicos y empresarios norteamericanos decidirán los futuros caminos de nuestro idioma.

CALVARIOS

 Les contaré una anécdota que me sucedió en Santiago de Chile y que tomamos más tarde mi hijo Alex y yo, para crear un libro-álbum de humor infantil que titulamos “Ni un pelo de tonto”…

Me tomaba un café en el centro de la ciudad, en una mesita sobre la acera de una calle peatonal, cuando de repente una ráfaga de viento vino a alterar el curso de mis pensamientos.