Debemos vivir el dolor. Es sano. Hay que echar afuera esa tristeza, esa amargura, esa impotencia, esa pena, esa ira. Pero ese duelo tiene un límite. A partir de ahí, si uno no se controla, el dolor se convierte en sufrimiento. Y el sufrimiento es dañino.
Entonces, si uno se prepara o lo ayudan, le tiene que abrir la puerta a un superhéroe que viene a salvarnos: el humor, ¡Que vengan la risa, la alegría, las emociones positivas con él!
Hoy se acaba de añadir al diseño de este sitio la frase de manera permanente: “La weblog del humor fino (tan fino que nadie lo nota)”.
Es mi deber explicar por qué decidí hacer mío ese slogan humorístico/marketero. Lo haré punto por punto, sin orden de importancia:
1-Ya me incomodaba que un sitio como éste fuera sólo para exponer mi currículo, mostrar mis libros, mis premios, que los niños me mandaran sus chistes, etc. Se hacía muy personal, sólo para mi ego y sin interés para el público inmensamente mayoritario.