PP: ¿Te gustan que te hagan entrevistas?
MIRIAM: Si las preguntas están buenas, sí.
PP: ¿Cómo ves el estado actual del humor en Cuba en televisión, radio,
teatro, literatura y gráfica?
MIRIAM: En la TV hay pocos programas humorísticos. En la radio el que sigue escuchándose con interés es el emblemático "Alegrías de sobremesa" con otro escritor que no es Luberta. Se puede decir que la salud del humor en el teatro es la mejor. En cuanto a la literatura y el humor gráfico siento que cayeron en detrimento por el poco espacio para publicar. Desde que yo empecé en el semanario PALANTE, a finales de los años sesenta, he sido testigo de las nacientes generaciones de humoristas gráficos que iban tomando los lugares de los anteriores. Ahora no veo la generación actual que irá a sustituir a los pocos que están publicando con calidad. Se ha perdido esa continuidad.
PP: En todos los países de América Latina se dice: "mi país es un pueblo
de humoristas", "en mi país, tú mueves una piedra y sale un humorista",
etc., ¿en Cuba se dice lo mismo?
MIRIAM: Se dice más. Porque el pueblo tiene un temperamento humorístico debido a la formación de la nacionalidad cubana, que es un verdadero ajiaco de caracteres y etnias. Creo que ese sentido del humor ayuda mucho a sobrevivir al cubano, a enfrentar las crisis.
PP: ¿Es verdad la acuñada frase: "Es más fácil hacer llorar que hacer reír?
MIRIAM: No creo eso.
PP: ¿Cuándo decidiste hacerte humorista?
MIRIAM: Siempre he tenido un inocente sentido del humor. Desde que empecé a estudiar en la Academia de Bellas Artes San Alejandro, mis dibujos y pinturas eran decididamente humoristas. Mi primer lugar de trabajo fue la publicación humorística PALANTE, ahí conocí a los mejores caricaturistas, los vi trabajar y comencé a publicar mis primeras viñetas y a participar con ellos en exposiciones y concursos. Ha sido un gran taller para mí y aún sigo ahí.
PP: ¿El humorista nace o se hace?
MIRIAM: Nace. No es una vocación. No es una carrera. Es un modo de vivir, de existir.
PP: ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de tu carrera hasta el día de
hoy?
MIRIAM: Mi mejor momento fue en 1984 cuando me entregaron, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, un Premio importante obtenido en Italia por un conjunto de caricaturas. Era la primera vez que una mujer ganaba un premio internacional como caricaturista en Cuba... El peor, cuando perdí a mi esposo, el humorista Betán.
PP: Como humorista, ¿te ríes fácil? ¿Con qué tipo de chistes?
MIRIAM: Sí, me río con facilidad. Me gusta el chiste despejado, de fácil acceso. Lo demás, la élite, la grandilocuencia, lo dejo para los virtuosos.
PP: ¿Alguna anécdota como humorista?
MIRIAM: Siempre recuerdo esta: Una vez el caricaturista Pitín y yo fuimos ha hacer un reportaje sobre los problemas de los ómnibus en las terminales y paraderos de las diversas rutas que surcaban la Habana (no diré la zona). Llegamos y en la entrada nos preguntaron. “¿Ustedes son los compañeros de la empresa?” Y Pitín, que no oye nada bien respondió: “Sí”. Y nos dejaron pasar. Pitín había entendido, debido a su sordera, que si éramos “de la prensa”). Ya adentro, dijimos que veníamos a hacer un reportaje ¡y nos pusieron de paticas en la calle! ¡Hubo un robo espectacular y esperaban “a los compañeros de la empresa”.
PP: ¿Con cuáles humoristas te identificas?
MIRIAM: Con Albert Uderzo, el dibujante de las historias de Astérix, el galo.
PP: ¿Qué me aconsejas a mí como humorista?
MIRIAM: ¿Que te puedo aconsejar? Sí el Maestro eres tú.
