¡Crea un Diáloco! ¿Qué quiere decir la palabra Diáloco? Es un simple juego de palabras entre “diálogo” y “loco”; es decir, se trata de crear una conversación disparatada, pero divertida. Y sólo hay que recopilar chistes para niños y armar ese diálogo humorístico. A continuación, te voy a mostrar un ejemplo de Diáloco hecho con chistes de mis libros. Tú debes localizar los chistes dentro del diálogo, decir cuántos son y analizar cómo se “pegaron” para armarlo. Después, junto a tu familia o amigos buscas otros chistes distintos y haces uno. Algo importantísimo: estos Diálocos los debes teatralizar con tu familia o amigos. Usa vestuario, pelucas y otros utensilios cómicos que consigas, se aprenden los textos, deciden por donde entrar a escena, cómo moverse, etcétera. ¡Pasarán un espectacular momento!
1) DIÁLOCO CON CHISTES DE “¡MAMÁ! ¡MAMÁ!”
-¡Mamá! ¡Mamá!
-¿Qué quieres, Pepito?
-¡Afuera está frío!
-¡Pues dile que pase, hijo!
-No, mamá…
-Bueno, Pepito, que se meta dentro de nuestro auto entonces, porque se ve por la ventana que ha comenzado a soplar un vientecito.
-No, mamá...
-Basta ya de repetir lo mismo, ¿qué me quieres decir?
-Que no dije que alguien quería entrar. Y además, si hubiera alguien tampoco podrían meterse en el auto.
-Pero, ¿por qué, hijo mío?
-Porque el vientecito ese que dices, es un huracán y ya se llevó el auto.
-Eso es imposible Pepito, no se pudo haber llevado el auto, porque yo tengo las llaves.
-¡Ah, sí… Bueno, me voy a dormir, mamá…
2) DIÁLOCO CON CHISTES DE “COLMOS”
-Hola Pepito, ¿a dónde vas?
-Hola Venus, voy a hacerle un favor a mi mamá, a la tienda del relojero del centro.
-¿Cómo? ¿Por qué tan lejos? ¿Ya no son clientes del relojero de la esquina?
-No, es que la última vez que le arregló el reloj a mi mamá lo dejó que en vez de dar la hora, la pregunta.
-¡No! Entonces dejó ese reloj más inútil que contarle una historia de terror a un calvo para que se le ericen los pelos.
-Exactamente, Venus, por eso voy al otro relojero, que dicen que es muy buen joyero también, porque tiene una novia que se llama Esmeralda.
-¿Pero sólo por eso dicen que es buen joyero, Pepito? ¡No te das cuenta que eso es el colmo de la estupidez humana!
-No creo, Venus, porque ese récord se supera constantemente.
-Es cierto.
-Chao, Venus.
-Chao, Pepito.
3) DIÁLOCO CON CHISTES DE "¡TANTANES!"
-¡Juanito, dame la pelota, por favor! ¡Dale, apúrate!... ¡Juanito! ¿Me das la pelota?… Ni siquiera me contestas… Yo creo que eres tan avaro, pero tan avaro, que te quedas callado sólo para ahorrar palabras.
-No es así, Pepito. Es que estoy pensando.
-¿Pensando tú, Juanito?
-¿Te extraña?
-Claro que me extraña mucho, Juanito, porque eres muy tonto.
-¡¿Tonto, yo?!
-Así es, eres tan tonto, pero tan tonto, que la última vez que te enfermaste, no tomaste la medicina porque la etiqueta del frasco decía “Manténgase tapado”. ¿No recuerdas?
-¿Sabes algo, Pepito? No voy a discutir contigo. ¡Ándate, por favor! ¡Y no te voy a dar la pelota!
-¡No, me la tienes que dar! ¡Dale, apúrate! ¡Dale, apúrate! ¡Apúrate!
-¡Relájate, Pepito! Oye, si sigues así, tan apurado, tan apurado, vas a llegar al cielo tres días antes de morirte.
-¡Qué tonto eres!... Bueno, pero… ¡Entrégame la pelota, apúrate!
-¿Pero porqué tanto apuro, Pepito?
-¡¡Porque no soporto que tú tengas una pelota y yo no!!
4) DIÁLOCO CON CHISTES DE "¡PREGUNTAS!"
-¡Pepito! ¡Abre el paraguas que la lluvia me va a echar a perder el abrigo de cuero!
-Abuelo, si eso fuera verdad, ¿qué harían las vacas cuando llueve?
-¿Qué clase de pregunta es esa, Pepito? Tú y tus cosas. A ver, ¿por qué no me haces una pregunta normal, como cualquier niño?
-¿Una pregunta más fácil?
-Claro, más fácil. Por ejemplo, ¿por qué los perros mueven la cola?
-Ya, abuelo, ¿por qué los perros mueven la cola?
-Obvio, Pepito, ¡porque la cola no puede mover al perro!
-¿Y esa fue una pregunta inteligente o estúpida?
-No fue estúpida, Pepito.
-Abuelo, ¿se ha imaginado alguna vez cómo sería el mundo sin preguntas estúpidas?
-No, pero acaba de abrir el paraguas.
-No hace falta, abuelo, porque yo le abrí huequitos para usarlo cuando hubiera sol.
-¡¿Cómo…?!
5) DIÁLOCO CON "JUEGOS DE PALABRAS"
-¡Pepito, Pepito! ¡Vamos, levántate y ven conmigo, que encontré en mi casa una pila de aparatos!
-¿Y para qué quieres un aparato de pilas, Juanito?
-No, yo no dije eso. No me confundas.
-Lo dijiste. No seas mentiroso.
-¿Mentiroso, yo? Y me lo dices así, con esa cara de palo.
-Bueno, Juanito, la verdad es que prefiero tener esa cara de palo a tener un palo en la cara.
-¿Por qué dices eso, Pepito?
-Porque por levantarme tan temprano mereces un palo en tu cara.
-¿Sabes algo? ¡Me voy a jugar solo! Como siempre, acabado de despertar te pones más pesado que tanque a pedal….
-¡Tú si eres pesado! ¡Eres más pesado que elefante de plomo! ¡Y tus juegos son más aburridos que el hombre invisible haciendo sombras chinescas!
-¡Ya, chao!
-¡Chao!... ¡Oye! ¿Y hasta que hora vas a estar en tu casa jugando con esa pila de aparatos?...
6) DIÁLOCO CON CHISTES DE "¡RINNNG!" Y "¡DOCTOR!"
¡Rinnng! ¡Rinnng!
-¿Aló?
-Aló, ¿la familia Silva?
-¡No! ¡La familia duerme! ¡Son las cuatro de la mañana!
-¡Disculpe la hora! ¡Soy Pepito Alegría y necesito hablar con el Doctor Silva!
-¡Habla con él! ¿Qué pasa?
-Doctor, mil disculpas por la hora, pero lo llamo ¡porque estoy con insomnio!
-¿Y? ¿Me quiere contagiar?
-No, Doctor. Quiero que me diga qué hago.
-Mira, Pepito, ¿tú sabes contar?
-Sí, claro, Doctor. ¿Por qué?
-¡Porque no cuentes conmigo a esta hora!
-¡Doctor!... ¡Doctor!... Parece que me colgó…
7) DIÁLOCO CON "ADIVINANZAS" Y "PIROPOS"
-Gretel… Yo excavo. Tú excavas… No es bonito el piropo, pero es profundo.
-¿Qué dijiste, Pepito?
-Nada. Tú nunca escuchas.
-¡Yo sí escucho!
-¡Pues atiéndeme!... Vas piloteando un avión y suben 10 personas. Ya en el avión viajaban 50 pasajeros…
-¿Dónde subieron?
-¡Eso no importa!… Sigo… en el aeropuerto de Buenos Aires suben 8 y bajan 2. Pero en Santiago bajan 10 y suben 7, incluyendo a un cura…
-¿Hay más circulación aérea en Santiago que en Buenos Aires?
-¡¡Eso no importa, Gretel!! … Continúo… Escucha, en el camino a Lima se lanzaron dos en paracaídas y en esa ciudad subieron 32 deportistas...
-Pero…
-¡No importan nada tus preguntas! Sólo dime, ¿quién piloteaba el avión?
-No sé.
-¡Tú! Comencé diciéndote que “vas piloteando un avión”… Por tanto, acabo de demostrar que tú nunca escuchas… ¡Gretel!... ¡Gretel! ¡No te vayas!
-¡Es que quedé fría con tu demostración estúpida!
-¿Quedaste fría? Obvio, si cuando tú naciste cayó una nevada y por eso tienes cara de merluza congelada!
-¿Qué dijiste?
-¡Uf! ¡Menos mal que no escucha…!
8) DIÁLOCO CON CHISTES DE “AYER PASÉ POR TU CASA”
-Gretel, necesito hablar contigo urgente.
-¿Qué te sucede, Pepito?
-A mí nada, pero a Venus le pasa algo conmigo.
-¿Por qué dices eso?
-Mira, ayer pasé por su casa y me tiró un zapato…
-¿Y?
-¡Ay, qué olor, Gretel! ¡Qué olor!
-¿Tú crees que Venus tiene un problema contigo porque te tiró un zapato, o porque te lo tiró apestoso?
-No he terminado. Ayer volví a pasar por su casa y me tiró el otro zapato.
-¿De nuevo con mal olor el zapato?
-No, erró y le pegó a un gato.
-¿Y dónde está el problema si no te dio el zapato, Pepito?
-Aún no he terminado. Ayer de nuevo pasé por su casa y no me tiró nada. Fue muy raro. ¿Tú sabes si se mudó?
-Que yo sepa, no se mudó, Pepito.
-Bueno, pero te aseguro que si mañana paso por casa de Venus y no me tira nada, ella es la que va a tener problema conmigo, porque no me gusta que me ignoren, ¿de acuerdo?
9) DIÁLOCO CON CHISTES DE “¿QUÉ LE DIJO?” Y “¿EN QUÉ SE PARECE?”
-¿Quieres un poco de mi chocolate, Gretel?
-No, gracias, Pepito. Estoy a dieta, porque deseo bajar cinco kilos más.
-¡Pero si no te hace falta, Gretel! ¡Ya eres casi transparente como una modelo de ropa!
-¡Ay, Pepito! Eres, eres… eres como ese chiste de ¿qué le dijo una piedra preciosa a otra? ¿Te lo sabes?
-No.
-¡Eres brillante! Eso le dijo. Porque si me dices que soy como una modelo, eso es un halago muy lindo, muy inteligente. ¡Para mí eres brillante, Pepito! -Bueno Gretel. Eso no fue un halago. Yo me preocupo por ti, porque de verdad que parece que no comes. Estás como ese otro chiste de ¿qué le dijo?
-¿Cuál?
-Ese de ¿qué le dijo un globo a una modelo de ropa? ¿Te lo sabes? -No.
-¡Yo sí vivo del aire!... Debes cuidarte, Gretel. Tu cuerpo parece que cada día está más enfermo.
-¡Pues no te preocupes tanto, Pepito! ¿Sabes qué? Como dice otro chiste, tú pareces a un físico y a un médico.
-¿Por qué?
-¡Porque ambos se preocupan de la gravedad de los cuerpos! ¿Te lo sabías?
-No. Pero sé que en cualquier momento te vas a enfermar. ¿Lo sabes?
-No.
-Y no es chiste.
10) DIÁLOCO CON "CUENTOS BREVES"
-¡Pepito! No salgas porque llamé al técnico de televisión y tú debes estar aquí acompañándome.
-¿Y por qué lo llamaste, mamá? ¿Se rompió el televisor?
-No sé, Pepito. Mira, para empezar, muchos programas no me gustan... Además, he leído por ahí que hay programas que hacen daño.
-Pero, mamá, eso no puede ser posible, hay programas buenos, mira, por ejemplo yo recibo clases por televisión en el colegio.
-¿En serio, Pepito? ¿Estudias por televisión? ¿Y qué hacen para salir al recreo?
-Cambiamos de canal, mamá.
-¡Qué simpático! ¡Cómo avanza la tecnología!
-¿Sabes algo, mamá? El problema del televisor en esta casa no va por llamar al técnico de televisión
-¿No?
-No. Lo que debemos hacer es rezar, rezar y rezar.
-¿Rezar? ¿Para qué, Pepito?
-Para que ocurra un milagro y yo me convierta en televisión.
-¿Tú quieres ser un televisor? ¿Qué raro? ¿Y para qué, Pepito?
-Es la única posibilidad que tengo para que ustedes me miren y me pongan atención más tiempo.
-Pero, hijo, con lo fácil que es ir a sentarte al lado del televisor, mientras vemos la telenovela.
-¿Y así me verían más?
-Claro, Pepito. En comerciales.
11) DIÁLOCO CON OTROS "CUENTOS BREVES"
Suena el teléfono y el abuelo Hilario se levanta de la cama aún soñoliento.
-¿Aló? ¿Abuelo?
-Sí, ¿Qué pasa, Pepito? .Es que ya son las cuatro de la tarde y no me ha venido a buscar para ir al zoológico como quedamos.
-Perdóname, Pepito. Mira, no sé qué me pasa, ya no puedo levantarme después de la siesta.
-Pero haga como yo, abuelo. Yo duermo la siesta también y me levanto siempre a las tres.
-¿A las tres? ¿Y cómo lo haces?
-Pues hago: uno, dos, tres y me levanto.
-Bueno, voy a seguir tu consejo.
-¿Y? ¿Entonces, me vienes a buscar?
-¡Sí! Voy a pasar a buscarte en mi auto entre las cinco y las seis de la tarde.
-¡Guau! ¡Usted sí que tiene un auto grande!
-¡¡¡Y AMARILLO!!!
-¿Pero por qué grita tanto, abuelo?
-¡Porque mi auto es amarillo chillón, Pepito!
12) DIÁLOCO CON OTROS "JUEGOS DE PALABRAS"
-Mira, Venus, te propongo algo: ¿qué te parece ir a tu casa para ver esta película que recién arrendé y así tu mamá nos hace un sándwich rico?
-Lo siento, Pepito, pero no voy a permitir que abuses de mi mamá. Eso es machismo puro. Ella no es una “mujer azulejo”.
-¿Mujer azulejo? ¿Qué es eso?
-Así le dicen a la mujer tonta que se pasa el día entre el baño y la cocina.
-¿Pero por qué piensas que soy así? ¿Por querer que nos haga un sándwich, Venus? ¿Te digo algo? ¡Eres una pesada! ¡Eres más pesada que un collar de sandías! ¡Eres más dura que un sándwich de ladrillo!
-Disculpa, Pepito, pero mi deber es siempre defender a las mujeres.
-Bueno, como quieras. Nos vemos. Chao.
-No, no te vayas, yo creo que podemos ir a mi casa. ¿Qué película arrendaste?
-Tokofondo.
-¿Tokofondo? ¿Qué quiere decir eso?
-Tokofondo es una palabra japonesa que quiere decir “submarino”. No sabes nada. Se ve que eres una “mujer azulejo”.
-¡¿Qué...?!
