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Singapur: una Isla rodeada de costas y costes.

cara91_12.jpgUn país ideal para juntarse a conversar. Un lugar para Un y Trump.

Ya estaba casualmente en Singapur como turista, cuando me entero de que los presidentes escogieron esta Isla para reunirse. Esperando ese día histórico me puse a aprender norcoreano del norte. Por ejemplo, supe que Kim Jung-Un se llama así, porque “Jong” significa “uno” y “Un” significa “dos”, entonces él es “dos + uno”; es decir, el tercero de la dinastía. Su padre era Kim Jong-Il. Entonces tenemos que “jong” significa “uno”, como ya dije, e “Il” significa “uno” también (quizás en números primos o romanos, no sé). Por lo tanto, era “uno + uno”, por ello era el segundo, obvio. Y por último tenemos al abuelo Kim Il-sung, donde “Il” ya vimos que es “uno” y “sung” no es un número; es lo que en inglés se denomina “zoom” y en este casi es zoom in, porque es para agigantar que él era el número “uno”, el primero de la nepocracia norcoreana. Fue difícil el aprendizaje, pero improductivo. Por otro lado, también aprendí que Trump se llama Donald, pero no por el Pato Donald, como muchos creen, sino por el pariente de éste, Tío Rico Mc Pato. Otro dato intrascendente si se quiere, pero no por ello trivial.

Cuestiones éticas y Morales en La Haya

cara91_17.jpgAprenda a escribir sin faltas de ortografía. Aprenda a notar la diferencia entre las palabras que suenan igual, pero se escriben distintas y significan cosas diferentes. Este es el caso de las palabras “halla, haya, aya y allá”.
Ejemplos:
1-Pienso que Evo HAYA llegado a La Haya para impresionar a los jueces.
2-Pienso que si Evo se HALLA en La Haya es para coaccionar a los jueces.
3-Pienso que Evo lleva un bonsái de HAYA a La Haya para regalárselo a cada juez.
4-Pienso que Evo lleva a su AYA a La Haya, una anciana originaria, para conmover a los jueces.
5-Pienso que Evo fue hasta ALLÁ, hasta La Haya, para intimidar a los jueces.
¿Se entendieron las diferencias?
Estos ejemplos se me ocurrieron al ver la noticia de que Evo Morales fue a La Haya como estrategia para ganar su demanda contra Chile.
Esto pensé también:

Noruega: una espoleada, pero desalentadora experiencia.

cara91_16.jpgDescubrimientos paradojales en una cala escandinava y superficial.

 

No pude estar en la entrega del Premio Nobel de la Paz de este año, pero logré visitar Oslo poco después (no voy a hacerles chistecitos como “Os lo dije”, os lo advierto). Mi objetivo era conocer a esos personajes que deciden darle el Premio Nobel ¡de la Paz! a gente como J.M. Santos, que con tal de pasar a la historia le aplica la amnistía a cualquiera. O a Obama, que será muy simpático pero nunca retiró sus tropas. Son muy raros estos noruegos.

Sabemos que en este país, además de exportar vikingos y bacalao, exporta la imagen de modelo en desarrollo, seguridad social, calidad en salud y educación y mil cosas más. Incluso muestran un índice altísimo de felicidad. En las encuestas, la mayoría de los noruegos dicen que son muy felices. Sin embargo, también lideran los índices de gente deprimida y de suicidios. Son muy raros estos noruegos, ¿no es cierto?

Bolivia: una experiencia deontológica.

cara91_7.jpgLa hipoxia de una sempiterna autoridad muy sobre el nivel del mar.

 

Siempre me ha interesado Bolivia. Comenzando por lo curioso de su nombre, derivado de Bolívar (como Colombia de Colón, Bulgaria de Bulgari, Armenia de Armani, etc.). También por lo notable de estar compuesto por más de cuarenta pueblos originarios distintos. Sin contar la biodiversidad de su geografía y lo fascinante de su cultura en general.

No obstante, lo que me dio impulsó a visitarlo fue enterarme de que su presidente Evo Morales declaró estar buscando una fórmula para postular a las elecciones del 2019, a pesar de que fue derrotado en el referendo constitucional del año pasado, donde quería su tercera reelección. Lo encontré insólito y me propuse entrevistarlo.

Brasil: una ingesta de carnestolendas

cara91_10.jpgDe cómo en el Carnaval de Río una samba fluida puede convertirse en un baile etéreo.

Esta crónica debí escribirla en febrero pasado, al regresar de Brasil. Si no lo hice fue por el dolor de la pérdida de Raúl, mi mejor amigo. Aclaro, Raúl no murió, ni lo dejé en algún lugar y no lo encontré después. Digo lo perdí, porque no le hablé más, incluso hice algo peor: lo bloqueé y borré de mi Facebook.

Me explico. En febrero decidimos conocer Brasil, aprovechando la época del famosísimo carnaval.

Brasil es muy singular. Tiene uno de los litorales más extensos del mundo y es bañado sólo por el Océano Atlántico. No tiene ni siquiera un mar importante como en otros países, exceptuando a Neymar, por supuesto.

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