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¡Otro producto del Doctor Tuga! (No.1)

cara91_12.jpg¡Todo sobre Medicina Convencional, Alternativa, Crecimiento Personal, 
Autoayuda y Esoterismo!
¡¡Nuevo servicio del Centro de Psicosomatización Integral del
“Dr. Tuga”!!

 

Nota previa: El Doctor no atiende enfermos de peritonitis, porque no es un perito, ni atiende a los que sufren la Enfermedad de Huntington, porque ni siquiera la conoce, ni atiende pacientes con cáncer, porque es sagitario; sin embargo, garantiza la calidad de su sanación, superación o para lo que venga hacer aquí. ¡Y a un precio médico!

Antes de ofrecerle su servicio ordinario, el Doctor Tuga desea informarle que este mes hay un ofertón, ¡como para no perdérselo!. Se trata de:

¿Los políticos no tienen ni un pelo de tontos?

cara91_16.jpgLos poderosos tienen peliagudos problemas, pero como no tienen pelos en la lengua y son gente de pelo en pecho, sólo dicen: “el mal ajeno, del pelo cuelga”.

 

¿Cuál es la relación entre calvicie y poder? No lo sé, pero he hecho un análisis banal -o banálisis, como le llaman en ciertos círculos- sobre el tema. Por ejemplo, la calva les ha preocupado desde siempre a los poderosos. Hace 4 mil años, el emperador chino de la dinastía Hio, Chu-Kang, le pidió a su médico que le “curara” la caída de pelo de su cabeza (a su médico de cabecera, supongo). Pues el doctor le untó un ungüento y le contó uncüento, asegurándole que su remedio era milagroso. Cuando le despegó aquella cosa pastosa de la cabeza, casi le dejó los sesos a la interperie al pobre emperador. Por supuesto, el “doltol” sufrió lo que hoy se conoce jurídicamente como tortura china.

La contundente, pero discutible experiencia que viví en Haití

 

cara91_19.jpgReflexiones sobre las desgracias de una tierra olvidada por nuestros dioses y hasta por nuestros diablos.

 

Decidí viajar urgente a Haití al darme cuenta de que terminaron las elecciones sin cataclismos como fueron el Huracán Matthew y el cólera últimamente.

No es fácil comentar sobre ese país, donde casi todo está dicho (aunque no oído). Mi primera pregunta al llegar fue: ¿los haitianos se merecen tantas calamidades como la conquista española, la esclavitud, los filibusteros franceses y la colonización gala, guerras de independencia y guerra entre mulatos y negros, política de E.U., deforestación, dictaduras, pobreza, emigraciones, los Duvalier, sida, huracanes frecuentes, devastadores terremotos y hasta epidemias de cólera? Respuesta a tan larga pregunta es: claro que no, no se lo merecen. Los haitianos –por lo general-. son gente noble, amable, humilde y alegre, que ya han sufrido demasiado.

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