Guiones y cuentos

Cuentos serios de bufones #10

abu.jpgÉrase una vez, hace poquísimo tiempo y en un lugar muy cercano, una solemne, severa y temida autoridad: era el Cardenal de Palacio, el cual aplicaba con suma rigidez sus leyes morales en aquel Reino, incluso por encima del Rey. Era famoso por castigar a los que se atrevieran a reír en público. Y sus castigos iban desde cadena perpetua por una sonrisa, hasta la guillotina por una risa.

Una mañana como otra cualquiera, recibió una carta firmada por La Muerte donde le decía que iría a llevárselo, inobjetablemente, esa misma noche.

La poderosa autoridad tembló de miedo, porque conocía esa antigua historia (muy requeteusada por los escritores, por cierto). Y estuvo un buen rato pensando, hasta que al fin decidió traer a su presencia y sin que nadie supiera, al bufón de Palacio. Al mismo que había desterrado como primera medida al inicio de su mandato.

Cuentos serios de bufones #9

descarga_33.jpegÉrase una vez, hace poquísimos años y en un lugar muy cercano, un respetable Barón de la Corte de Palacio se dirigía hacia el aposento del bufón, donde descansaba éste.
Es que esa misma noche el cortesano debía asistir a un banquete importante, donde pensaba pedirle apoyo y consejo a sus pares, en su plan de solicitarle más tierras al Rey.
“Necesito que me des un buen chiste sobre su Majestad”, casi le exigió al bufón.

Cuentos serios de bufones #8

buf.jpegÉrase una vez, hace poquísimos años y en un lugar muy cercano, en la plaza principal de una Villa, comenzaron a reunirse muy temprano en la mañana varios campesinos con sus azadones y perros de pastoreo. También llegaron artesanos, sastres, carpinteros, modistas, cocineras, criados y hasta ermitaños venidos de los cuatros vientos.

A media mañana se le unió a la plebe gigantones con sus pesadas armaduras y escudos, con mallas metálicas de protección.
Casi al mediodía, arribaron a la plaza, con sus aires refinados, los duques, condes, marqueses y barones, todos con sus esposas y otros caballeros y damas, miembros de la selecta Corte.

Cuentos serios de bufones #7

bufo_0.jpg“Érase una vez, hace poquísimo tiempo y en un lugar muy cercano, un buen bufón que hacía divertir siempre a aquella Villa. Salía de su labor ordinaria en Palacio y se subía en el anfiteatro a un costado de la plaza principal y compartía con todos los villanos su repertorio. Eso al Soberano no le agradaba. Quería el bufón sólo para él. Además, decía que se le pegaban ciertos chistes anti monárquicos bastante peligrosos para él y su Corte. Quizás por eso, un día los guardias de palacio llevaron de madrugada y en silencio al bufón hasta el anfiteatro. Tuvieron que amenazarlo mucho, porque no paraba de reír y tenían orden de no despertar a nadie en la Villa.

Cuentos serios de bufones #6

bufo.jpgÉrase una vez, hace poquísimos años y en un lugar muy cercano, un negocio de lavado de ropa, orgullo de aquella Villa.

Entrando, en un primer espacio –el más limpio-, se veían colgados en perchas los elegantes trajes para caballeros, barones, marqueses, etc., y los vestidos vistosos de color negro con ribetes dorados de las damas. 

En un rincón de ese agradable salón, estaba la ropa de los niños y niñas de la nobleza.

En un segundo espacio -mucho más pequeño que el primero-, se veía un bulto en el piso formado por la ropa de los comerciantes, curas, jueces y demás distinguidos miembros de la Villa.

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