Guiones y cuentos

Cine qua non No. 3

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Carla Isaura y Buñuelo en... "FILMOGRAFÍA CALIENTE"

-¡Carla Isaura! ¡Carla Isaura! ¡Despiértate!
-…Hum…
-¡Vamos, espabílate, Carla Isaura!
-Hum.
-¡Dale, vieja! ¿Ya estás despierta?
-¡HUM!
-¡Ah! Todavía estás disfónica, ¿no?
-Ajá.

Cine qua non No. 2

bbbbb.jpegCarla Isaura y Buñuelo en... "LA BIOGRAFÍA DEL MANQUITO"

No dejes tirado el abrigo en la silla! ¡Dámelo, yo lo cuelgo¡ ¿Por qué te demoraste tanto, Buñuelo? Ya me tenías desesperada.
-Eres como tu madre, Carla Isaura: ¡histérica y exagerada! Si no me demoré mucho.

-¿Y? ¿Te aprobaron el proyecto del oeste-fabada?

-No… desaprobado por unanimidad. Me atendió un tipo que casi ni miró para darme el veredicto.

-¿Y por qué te demoraste entonces, Buñuelo?

-Porque al salir de allí pasé por todas las etapas: primero me enojé, después me deprimí, y más tarde renací como el Ave Felix.

-Fénix.

Cine qua non No. 1

aaaaa_0.jpegCarla Isaura y Buñuelo en... "BIENVENIDO MÍSTER MARSHAL"

 

-¡Buñuelo, ven a comer!

-Bien, porque tengo mucha hambre.

-Claro, si no te has levantado del ordenador en todo el día. ¡En qué estás trabajando?

-No me lo vas a creer, Carla Isaura, pero estoy trabajando en una idea para triunfar en este país de una vez y por todas.

-¡De qué se trata?

Fábula No. 13

a1a.jpegFábula del cerdo y el hortelano

Faenábase el maese verdulero en su huerta de él, como érase su costumbre, cuando un joven cerdo, ya entradito en lodo, dejose de engordar tras la cerca aledaña al hortelano, y dirigiose a éste:

-¡Hey , buen  vecino! ¿Puedo hacélore a su merced una consulta, por favor?

El cansadolo y sudorosolo cultivador, dejose de quitar las malas hierbas de alrededor de unos retoños de acelga, lo mirose y asiéntole con su cabeza de él.

-¿Sabiole usted por qué tengo queste hoyo debajo de mi colita? –quiso saber el cochino chancho, señalánsose el trasero.

Fábula No. 12

abaaa.jpegFábula de la mosca y el caballo

Íbase una mosca cabalgando ha toda brisa sobre las ancas de un brioso corcel, cuando de repente, comenzose a gritarle al equino a todo pulmón “¡Deteneos!” “¡Parad” “¡Parad!”.

Asustándose, la noble bestia giróse su cabeza de él, para preguntarle a la mosca: “¡Válgame dios! ¿Qué os sucedeis, histérica mosca?”

La mosca, con sus patas tapándose el rostro, respondióle: “¡Es que por mirar hacia delante, se me ha metido un mosquito en el ojo, maese caballo!”

 

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