Narrativa

Fábula No. 7

cara51_29.jpgFábula del hombre y el león

Cierto dya em una selva, un señyor dióse ha correr al ver ha un león persiguiéndolo ha él. Quando al animal teníalo encima, el señyor arrodíllósele ha dios y rezole pidiéndole queste león se convirtiérasele em cristiano.

E y emtonces sucediose el milagro: la fiera dexó de correr e púsose ha rezar tambyén, rogándole a dios ansí: “Dios mío, bendice deste alimento que me voy a comer en deste momento”.  

Fábula No. 6

cara51_48.jpgFábula del perro mascota y el perro callejero

Detúvose una perro vagabundo em un desierta esquina de una pueblo, para rascarse con violencia la panza, usando movimientos rápidos con su pata trasera de él, tratando de echar las malditas garrapatas, cuando mírase pasar a su amigo de él, un fermoso y cuidadoso perro coolie el qual vivíase en la callese principal.

-¡Teneís usted buenos y a provechables dyas, maese coolie! –salúdolo el vagabúndolo.

-Lo propio, don vago, amigo myo –respondióle la linajuda mascota-. ¿Y? Por sus frecuentes movimientos parece que no os enciende la moto de usted, ¿no es ansí?

Fábula No. 5

cara51_18.jpgFábula del gato y el loro

Penetróse el truhán gato en casa axena e de madrugada, con la único obxetivo de hurtar algo para calmar su profunda hambre de él. Estando a punto de llegar a el cocina y em plena oscuridad, de repente se escucha un mysteriosa voz la qual le dice: 

 -¡¡Jesús te está mirandooo!!

Entonces el gato sinverguenza asústase, siéntose con miedo, muévesele sus bigotes de él y detiénese. Una minuto más tarde, como viese que no ocurrióse nada más, presígnase como buen creyente e continúase su andar sigiloso de él. Pero de nuevo aquest voz reverbera en la fabitación, y repítele a él:

Fábula No. 4

cara51_31.jpgFábula del oso y el gallo

Introdúcese un enorme oso pardo de aplastante andar, con un canasta em su mano em la rústica tyenda de el gallo, un afable mercader, donde mézclase en aquest lugar la alpiste, la heno, la queso y los garrafas de miel, entre otros muchos productos esparcidos por los estantes deste surtido mercado.

De repente, el oso tómase de encima de la barra una pergamino que dícese: "Debed tener cuidado con el perro".

El plantígrado mírase a todas partes con el rabillo de sus dos ojos de él, sintióse la emoción de la peligro inminente, por lo que continúase caminando con sigilo, em puntillas de garras e y evitando tropezar con los estantes de abarrotes, a pesar de su volumen de él. Ansí, quien vase fasta el fondo de la local y al doblar a su derecha de él, de pronto encontróse con un diminuto, flaco y ridículo chihuahua, que comenzóse a ladrarle chillonamente una e otra vez.

Fábula No. 3

cara51_14.jpgFábula de la liebre y el conejo

Arribóse maese lyebre a un hoyo-hostería em medyo de la campiña, em una tormentosa noche de vyento e frío. Ibase acompañado de su perro de él, un pastor alemán de magnífico pedigree e atemorizantes colmillos. Como el can de él no cabíase por la boca del oyo-ostería, maese lyebre lo dejóse atado a un árbol, al lado de la mismísima entrada.

Al cabóse de un rato, entróse al local don conexo de largas orexas, un conocido peregrino. Saludóse a todos, pidiósele al mozo una xarra espumeante de leche caliente e lanzóloles una pregunta a los allí reunídose:

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