Sobre el humor

Homenaje póstumo a Álvarez Guedez, Maestro de todos nosotros.

descarga_4_2.jpegMe acabo de enterar del fallecimiento de Guillermo Álvarez Guedes, uno de los más grandes humoristas cubanos de todos los tiempos. 

Casualmente, lo mencioné en mis apuntes sobre la historia de La Seña del Humor que acabo de publicar en las redes.

Un dato curioso que muchos disfrutan: era matancero. Como su hermana Eloísa, como Betán, Manuel, Carlos Ruiz de la Tejera, Daniel (Juan Primito), Juan Padrón, Carlucho (el caricaturista), Torriente, Esquerré, Moinelo, Armando Cartaya, Her-Car, Massaguer, El Flacomímico, etc., y por supuesto, como la Seña del Humor.

Homenaje póstumo a Robin Willians, otro grande del humor

ftf_robinwilliams_web_900x506-768x432.jpgMurió un humorista. Un gigante del humor. Lo de menos fueron sus personajes cómicos en el cine (que es bastante), lo mejor era verlo en sus rutinas en vivo e improvisando. También fue mucho lo que ayudó a la difusión de la importancia del humor con su personificación del Dr. Patch Adams. Pero paradógicamente, esa gran fuente de humor murió por depresión, sin una risa en su alma.

Duele que cualquier humano fallezca, duele más si es un conocido. Y Robin

El Chiste (No. 9) "¿Son simples o complicados?"

meme1494398263url.jpgSegún algunos grandes pensadores y estudiosos del humor, el chiste es:

*la flor de lo cómico. (Victoria).

*el cura disfrazado que desposa a toda pareja. (Juan Pablo).

*la caprichosa ligadura, conseguida generalmente por asociación verbal, de dos representaciones que contrastan entre sí de un modo cualquiera. (Kraepelin).

*dos representaciones cuya simultánea incompatibilidad y compatibilidad se transforman en fuete de placer. (Hecker).

*un juicio desinteresado. (Kuno Fischer).

Un juicio generador del contraste cómico. (Freud).

El Chiste (No. 8) " ¿Por qué pueden ser importantes los libros de chistes infantiles, ya sean escritos o dibujados?

13685025304_db867e4608_z.jpgLos especialistas separan los libros infantiles en dos categorías: “libros de literatura” y “libros para niños”. Los libros de chistes, evidentemente caen en la segunda clasificación.

Unos adultos podrían pensar: “es mejor darle a un niño un libro de literatura, porque si lee poco, que por lo menos lea algo importante”. Y unos padres o docentes hiperserios dirían: “el niño está para cosas más trascendentales y serias, y no para simples chistecitos”. Es real que así piensan muchos. He sido testigo de esas opiniones cuando firmo en las Ferias de Libros o visito centros educacionales.

¡Cuántas veces he visto y escuchado situaciones “antihumor” y “antichiste” relacionada con los libros! Adultos hojeando mis libros de chistes, leyendo uno por encimita y desechándolos “porque no tienen gracia”, o “porque son chistes que no los va a entender su niño”. Cuando es evidente que fue a él al que no le dio risa, debido a que su espíritu infantil es casi nulo. Como sabemos, muchos adultos se creen que lo saben todo y es muy fácil que midan el gusto de los niños a partir de los suyos propios, desconociendo u olvidando por completo el universo de la mente infantil.

El Chiste (No. 7) "El plagio en su creación"

descarga.pngEl humorista argentino-español Darío Adanti, acaba de publicar un artículo muy interesante y simpático. Aquí un par de fragmentos de ese texto:

“Quiero denunciar aquí que el señor Joaquín Salvador Lavado, alias Quino, me ha estado robando mis mejores chistes durante décadas. Y no hablo de su célebre Mafalda, no, hablo de sus chistes recopilados en cualquiera de sus veinte libros publicados de humor gráfico.

Cada vez que se me ocurre un chiste soberbio, aquel que convertirá toda mi obra anterior en meros errores, busco en sus 20 libros de humor gráfico y descubro que dicho chiste ya fue hecho, y de forma mucho más fina y certera, por el mentado señor Quino. Así que aquí dejo asentada esta denuncia. Quizá mañana la justicia tome en cuenta los postulados de la física cuántica y el hecho de que el tal Quino los haya hecho en tiempos anteriores no le sirva como coartada para librarse de ser condenado por plagiar lo mejor de mi obra jamás realizada”.

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