Sobre el humor

El Humor (III). "Es... lo que me da la gana que sea"

pelayo.jpgLa definición de Humor que más abunda: “Humor es el que hago, digo o me gusta a mí, no el que hace, dice o le gusta a otro”.

Comienzo así esta reflexión, porque muchos “opinólogos y humoristas definen el humor de esa manera sin darse cuenta. Sobre todo los que defienden ese humor crítico, ácido, bien burlón, sarcástico, agresivo, ofensivo y hasta humillante. Y por supuesto, usando sus burlas con nombre y apellido.

Por ello necesito aclarar (y aclararme) algo en este punto.

¿Ese humor que acabo de describir es válido? Bueno, primero hay que saber si lo que se hace es realmente humor. Porque muchas veces se confunden los conceptos a causa de la risa y los aplausos, como ya he señalado en otros textos. Existen humoristas que hacen reír y no hacen humor.

El Humor (II). "¿Negro o cruel?

descarga_1_1.jpegEl tema siempre me ha interesado. Por ello busqué una definición “oficial” de humor negro en Wikipedia en español y ahí encontré:

"El humor negro es un tipo de humor que se ejerce a propósito de cosas que suscitarían, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, lástima o emociones parecidas”.

No me disgustó eso, pero tampoco me satisfizo completamente. Seguí leyendo:

“El humor negro cuestiona situaciones sociales que generalmente son serias mediante la sátira”.

Aquí comenzó mi confusión y desacuerdo. Es que para mí las situaciones no son serias o graciosas, esa clasificación va a depender del ser humano que las esté evaluando. “Seriedad” no es lo contrario de “humor”, según mi modesta y quizás molesta opinión.

Y en cuanto a que “cuestiona situaciones mediante la sátira”… me gustaría pensar que no usaron la palabra “humor” en vez de “sátira” para no repetirla, pero lo dudo, ya que está generalizado el error.

El Humor (I). "En defensa del blanquísimo"

humor-blanco.jpg¿Cuál es el humor blanco? Con este término suele aludirse, de manera intuitiva y aproximativa, al humor que —no importa cuál sea su tema— se percibe “limpio” de referencias al sexo, de burla o ataque contra alguien o algo, de cualquier tipo de virulencia o acidez, de cualquier intención que no sea la de hacer reír sanamente, “inocentemente”, por lo que no puede ofender ni a niños ni a abuelitas.

Como es obvio, es este un concepto más bien vago, de límites imprecisos, e implica una idea de “pureza” que siempre es discutible, pues cabe preguntarse si en el humor no hay siempre, en algún sentido, un cierto matiz de burla o irreverencia.

Yo soy Charlie

aaaaaaa.jpgHabía una vez un edificio en París, donde en cierta ocasión unos soldados religiosos llegaron con fusiles y mataron a varios, incluyendo a unos humoristas que allí trabajaban.

Pasó el tiempo y nunca las autoridades pudieron arrestar a los culpables. Éstos, al fin salieron de sus escondites y en cierta ocasión volvieron por la escena del crimen, como dicen en casi todas las obras policiacas, pero esta vez fue solo para recordar y regodearse de su hazaña.

Sin embargo, al pasar por la fachada del lugar, los tipos escucharon una risita que les heló la sangre.

Religiosos contra la risa

images_6.jpegNoticia lamentable:

"Si los religiosos vivimos el encuentro con Jesús, no necesitamos hacer risoterapia", dijo el claretiano Luis Ángel de las Heras, presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER). El religioso ha descrito el estilo propio de la vida consagrada en base a la coherencia, la verdad y la simplicidad, y ha pedido a las comunidades de religiosos "no forzar la alegría" al considerar que "la alegría perfecta es consecuencia de un encuentro personal con Jesús". Esta ha sido una de sus aportaciones en la asamblea de la Unión de Religiosos de Cataluña que se ha celebrado este miércoles en el Seminario Conciliar de Barcelona.

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