Textos en serio

Monumento a la quema de libros en Berlín

dqkcfkawoaehd9w.jpgEl arte y la cultura en general siempre son fuentes de miedo para los dictadores, por lo que una vez instalados en el poder hacen lo posible por deshacerse de esa "amenaza". Una de los hechos más frecuentes en sus "cruzadas" son las quemas de los libros, por supuesto, los libros que los cuestionan a ellos y sus discursos, pero también los que hacen pensar en general. Pensar distinto en una dictadura es pecado mortal.
En la foto, el último monumento inaugurado en Berlín por la quema de libros de los nazis. Curioso es ver entre esos libros el nombre de Günter Grass, relacionado en su juventud con las SS y el nombre de un autor de "la otra punta", como podría ser Karl Marx. Pero esto no extraño, ya que las dictaduras de derecha y de izquierda son dictaduras igual. Los extremos se unen.

Sobre el libro-álbum

pelo.jpgLas dos cosas que mencionaré en esta reflexión posiblemente no sean bien recibidas entre mis colegas, o entre los relacionados con la literatura infantil en general o entre los simples lectores. Ojo: es solo mi punto de vista. Y no significa que tenga la verdad absoluta, como es lógico.
1-Comparto la opinión de que el libro-álbum no es literatura. Es una modalidad de las artes visuales, donde la literatura -cuando la hay-, solo la apoya. Igual que un libro para niños ilustrado es literatura, donde el arte visual apoya. Nada de esto significa que una modalidad sea más valiosa que la otra para el niño.

¿La mayoría de los periodistas actuales son mediocres?

42704347_10217640227900889_6847939124242939904_n.jpgNo podría asegurarlo. Redacté así el título para provocar, pero no sé en realidad si la mayoría de los periodistas son malos o es una errónea impresión, como supongo sea. ¿Pero por qué mucha gente los ve de esa manera? Por estas dos razones:

1-Muchos no ocultan sus ideologías y eso desagrada. Si dicen o escriben la noticia y después la comentan y ahí comparten sus pensamientos, perfecto. Incluso si coincido con ellos o no. En fin, uno es libre de seguirlos o no. Sin embargo, lo que hacen es mezclar sus opiniones con la noticia. Incluso falsean la noticia de lo tendenciosos que son. Por ejemplo. El periodista es simpatizante de “A” y no le agrada “B”. Entonces la noticia real es que “A” ataca a “B”, éste se defiende y cae herido “A”. Pero ellos colocan el título de la noticia así: “¡B hiere a A!” y solo en el tercer párrafo con letra chica cuentan que “A atacó a B” (si es que lo dicen). Obvio que lo hace para sembrar el rechazo hacia “B” en los lectores. Vergonzoso.

El libro pirata.

42452029_10217605826160867_2850755534510882816_n.jpgMi hijo Axel me envía unas fotos (ver al final del texto). Se trata de mi libro "Lucía Moñitos, corazón de melón" pirateado y vendiéndose en una feria callejera en Maipú, Santiago. Como ese libro, más del 80% de mis libros publicados son "pirateados" (y son más de 30 títulos activos).
Para el que no conozca el significado del verbo "piratear" en estos casos, le explico que se trata de unos delincuentes que toman un libro publicado legalmente por una Editorial y fotocopian (o utilizan otra técnica similar) y lo venden a menor precio en mercados "alternativos". Es decir, venden productos que no son suyos, como si los fuera.

¿Cómo son esos libros piratas? Terribles. Porque para bajar los costos, los libros no salen a colores, las ilustraciones parecen manchas, con menos páginas y saltándose la enumeración, libros más pequeños, mal cortados, con cualquier margen y pegados como sea porque se les caen las paginas solo de mirarlos. En fin, un desastre.
 

Niños fuera de la ley.

41679981_10217523528503477_634113627325988864_n.jpgEntre otras cosas, yo me dedico a escribir para niños, a motivarlos a leer, a formarlos en el fondo. Los quiero y me quieren. Por ello me duele mucho ver a menores de edad haciendo cosas indebidas, produciendo daño, infringiendo la ley, etc.. Pero aunque me duela, deseo que los castiguen y también que tratemos por todos los medios de rehabilitarlos. Entonces, pensando y pensando cómo resolver ese problema, además de mejorar la educación, la pobreza y los sistemas de rehabilitación (cosas obvias y sabidas de siempre), se me ocurre que los políticos hagan una ley para que cuando agarren a un menor de edad que sea antisocial, delincuente, violentista, terrorista, etc., además de mandarlo a un centro de rehabilitación, castiguen a sus padres con mucha cárcel y altas multas, para que aprendan a criar bien a sus hijos. 

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