Textos en serio

Domingo noticioso

images_17.jpegBusqué las noticias internacionales y veo de dulce y agraz:

Por un lado, lamentablemente, ganó Le Pen en Francia, por lo que ganaron los yijadistas al provocar el terror que querían. Amenazan a la democracia entonces.

Por el otro, felizmente, perdió Maduro y el chavismo, así que aumentan las esperanzas del retorno a la democracia allá.

Esa es la vida. "el sube y baja", como la película de Cantinflas.

Entonces busqué las noticias nacionales.

Huyéndole a las noticias de empresarios con boletas falsas; a las noticias de progresistas e izquierdistas pidiéndoles dinero al enemigo que los torturó y asesinó; a las noticias de colusiones de grandes empresas; a las noticias de estafadores como el hijo de nuestra presidente, a las noticias del alza de la delincuencia, etc., etc. huyéndole a todos eso que pasa en Chile, decía, intento "refrescar" con las noticias deportivas.

Eufemismos políticamente correctos

images_1_9.jpegSon insoportables los eufemismos. Es terrible escuchar un dicho “políticamente correcto”. En Chile abundan por desgracia.

Me erizo cada vez que oigo o leo el giro “apremio ilegal” para evitar decir “tortura”, como las que se aplicaron en la dictadura militar.

Me molesta cuando los políticos se califican como “centro derecha”, siendo de RN y la UDI, que todos sabemos son de derecha dura. O como “centro izquierda”, siendo de la Nueva Mayoría, que sabemos se desplazó a la izquierda de la Concertación, incorporando al PC incluso, que es izquierda dura.

Pero esto no sucede solo en Chile, obvio. Por ejemplo, a mí me incomoda cada vez que voy a Estados Unidos y escucho que le dicen “afronorteamericano”, a un negro. Señores, si ellos son negros de piel, ¿qué malo tiene decirles negros? Si alguien usa esa u otra palabra para discriminar, entonces que lo demanden y sea castigado civilizadamente.

Día Internacional del Cuento

descarga_1_35.jpegHoy 20 de noviembre se celebra el Día Internacional del Cuento.
Esta idea partió en E.U. en 1988. Un señor, G. Pinkerton, imaginó una noche de cuentos, compartida por todos los narradores del mundo, para brindar alegría y paz. La idea se puso en práctica y se extendió, pero aún no es tan conocida. Por lo menos en Latinoamérica. Quizás sea porque no es tan comercial, como el Día de las Madres, del Padre, del Niño, del Tatarabuelo, o de alguna profesión, donde te estimulan y presionan a comprar reglaos y gastar dinero.

Por tal motivo, yo digo que si fuimos capaces de importar una tradición también de E.U. como Halloween, aún sabiendo que nuestros niños engordan con tantos dulces, propongo que importemos ésta, que sin dudas es más beneficiosa, porque le "engordaremos" el espíritu a nuestros niños.

Actualización de mi carrera

Ahora que los cubanos tienen un poco más de acceso a Internet, me están contactando por interno en FB, por correo electrónico, o por esta página. Y como hace tiempo no saben de mí, me preguntan, si no he seguido en mi carrera como comediante, porque han visto en mis páginas web que ya no actúo como antes, como cuando estaba en la Seña del Humor de Matanzas.
A ellos y a los que les pueda interesar les hago un resumen de mi vida profesional:
En 1991 llegué a Chile a escribir la última temporada del Programa Pin Pon, junto a Aramís Quintero, el cual regresó y yo me quedé haciendo teatro, radio, cine y televisión.

Enfermos de debilidad

descarga_2_14.jpegSi a una persona de más de 18 años usted le dice que no le eche sal a las comidas y esa persona no le hace caso y cada vez que come vacía el salero en sus alimentos, llegará el día en que se hará hipertenso y hasta le podría dar un ataque al corazón, ¿no es cierto? Supongamos entonces que se salva, pero vivirá como un enfermo. Eso significará gastos y desgaste para la familia y gastos y desgaste para la sociedad, porque esa persona no tendrá recursos suficientes para luchar contra una larga enfermedad y el Estado tiene el deber de cuidarlo gastando el dinero de todos y con el desgaste de todos, porque sabemos que lo que tiene es una enfermedad y no se le podría abandonar a su suerte. Sería inhumano.

Pero no podemos negar que esa persona tiene mucha responsabilidad en eso de convertirse en un enfermo, ¿no es así?

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