Textos en serio

El abogado defensor

images_3_4.jpegSi “A” mata a “B” y la policía lo atrapa, el abogado fiscal investiga, arma un caso y lo lleva a juicio. Si “A” tiene dinero contrata a un abogado defensor, o si no, le asignan un abogado defensor público. Eso está bien, es civilizado y justo. Y también veo correcta la presunción de inocencia. Pero ahora voy a mi dilema. Yo creo que el abogado defensor –el que sea, contratado o designado-, debe hacer una investigación igual que el fiscal, pero para aceptar el caso. ¿Por qué? Porque en esa investigación el abogado defensor puede convencerse de que “A” sí mato a “B”, entonces, ¿cómo va a defender a un asesino?

Estamos viendo a diario por televisión cómo los abogados defensores inventan subterfugios legales para ganar el caso y hasta logran que salga libre el criminal. Todo por vencer al fiscal, por adquirir fama de verdugo de fiscales o simplemente por fama y dinero. E inventan que “A” estaba loco en ese momento, o descaradamente dicen: la pistola se disparó sola, porque mi defendido no quería matarlo, al contrario lo quería mucho”, etc., etc.

¿Vale la pena? Reflexión

descarga_7_2.jpegLeí que cuando el Estado Islámico invade una ciudad de Siria o Irak, algunos mueren, o muchos de sus pobladores huyen aterrados, aunque la mayoría no reacciona y hasta se siente bien, porque a pesar de las estrictas leyes extremas, los yihadistas les aseguran comida, un techo y cierto bienestar si cumplen con todo. Lo que se conoce desde la Antigüedad como “pan y circo” para el pueblo. Y quizás algunos se cuestionen la dictadura a la que los someten y sobreviven sufriendo, porque luchar es imposible. Pero son los menos, sin duda.

Entonces cabe preguntarse: ¿vale la pena arriesgar mi vida o la de algún ser querido mío para ir a “liberar” a ese pueblo que en su mayoría no hace nada –o no puede-, por liberarse y acepta todo sin cuestionarse nada?

El espía, ¿una noble profesión?

images_4_1.jpegSi uno busca la definición de la palabra ”espía” en el Diccionario de la Real Academia Española, encuentra los dos siguientes significados:

1) Persona que con disimulo y secreto observa o escucha lo que pasa, para comunicarlo a quien tiene interés en saberlo.

(Léanlo bien y verán que es también la definición de una persona chismosa, chanchullera, de poca monta. Así que por aquí el espionaje no queda bien parado, digo yo).

2) Persona al servicio de una potencia extranjera para averiguar informaciones secretas, generalmente de carácter militar.

Por aquí sí va mi reflexión.

 

Por ejemplo, si una persona va con identificación oculta a otro país –supuestamente enemigo-, y observa y/o escucha para informarles a los suyos, esa persona se le llama profesionalmente “espía” y aparentemente está realizando con su trabajo algo bueno, algo loable y digno.

Elimíname de tu vida si quieres.

Elimíname de tu vida si quieres, porque:
-Estoy a favor del matrimonio (o unión legal, como deseen llamarle) entre homosexuales, porque defiendo el amor y me da igual lo que hacen los adultos en su intimidad. Para mí ser gay no es una enfermedad, ni un defecto. Ni siquiera debería ser un tema conflictivo, como no lo es tampoco alguien que quiere ser cura, militar o le guste tatuarse. Y estoy a favor de que pueden ser profesores y criar hijos, obvio. Mi hermana, que en paz descanse, fue lesbiana y casi una madre para mí (como era 15 años mayor que yo, fue mi guía intelectual y ética) y no he conocido a alguien con más moral que ella.

Soy testigo que su condición sexual no afectaba en nada la formación de los niños. Incluso era maestra normalista. Por supuesto, entre los homosexuales hay gente buena, mala y regular, como así mismo los hay entre los heterosexuales. Pero respeto a los que no piensan como yo. Sólo pido “vive y deja vivir”.

Cambios en Cuba

images_5_1.jpegEsto lo escribo sin intención de polemizar ni dar por sentada mi verdad absoluta en la materia, ya que me siento bastante ignorante en ella. Aunque mis 39 años como testigo viviendo en la Isla y el resto de mi vida viendo siempre más de lo mismo en lo que sucede allá, me obligan a decir mi opinión, aún pareciendo un disparate y aun cayéndole mal a muchos.

Comienzo afirmando que a mí me parece que los Castros y sus acólitos jamás han odiado a los Estados Unidos y sus políticas internas y externas. Eso sería asegurar que los Castros se rigen por una ideología y nunca he creído eso.

Su “ideología” es estar en el poder y mantenerse en el poder a toda costa. Y resulta que cuando llegaron al poder en el 59 ni sabían bien lo que iban a hacer en la cima ni cómo iban a llevar ese poder. Ni siquiera eran comunistas. Y se dio la coyuntura de que vieron a los Estados Unidos como los ideales para colgarles el cartel de enemigos. Por dos razones. Una, porque para uno estar en el poder y arrastrar a un pueblo tras de ti, lavándole el cerebro y manipulándolo, tiene que tener un enemigo.

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