Textos en serio

Disturbios en Chile (II)

chile_desmane_crop1571695064641.jpg_258117318.jpgTal y como inicié la reflexión anterior, comienzo esta: opino aquí porque muchos amigos que no viven en este país quieren saber lo que está sucediendo. Lo hago a sabiendas de que puede que me equivoque y sea otra la verdad y a sabiendas también que habrá gente que no estará de acuerdo conmigo y me pueden crucificar. Pero así y todo necesito escribir esto como catarsis, como terapia, por todo lo que he acumulado en mi pecho esta última semana.
Dividí esta opinión personal en tres partes: los indignados, los violentistas y los saqueadores. Ya publiqué ayer “los indignados”. Ahora le toca a…
2) Los violentistas.

Disturbios en Chile (I)

descarga_31.jpegHasta ahora no había querido publicar mis opiniones sobre lo que está sucediendo en Chile, pero como tengo tantos amigos que no viven aquí y ellos me escriben y me llaman para que les explique, me veo en la obligación de hacerlo.

Me atrevo entonces a expresarlo, aunque sé de antemano dos cosas: una, que puede que mi visión no sea la verdad, como es lógico; y dos, que por decirla, varias personas me crucificarán por no pensar como ellos.

Para los que me conocen poco, les informo que no pertenezco a ningún partido político y que si desean clasificarme, sería más de izquierda que de derecha (aunque en estos tiempos esa clasificación es confusa), siendo en muchísimas cosas un liberal, sobre todo en lo valórico.

Así aclarado todo, comienzo.

La prostitución

69507459_10220344195378386_8514027143896760320_n.jpgA partir del comentario de una persona que me atacó en mi último post con uno de mis chistes en Facebook, donde escribió frases como (cito textual) “lástima que un escritor de libros para niños piense así…”, y otras como (cito textual también): "por qué no es la mujer que le paga al hombre... Ahhh porque para cualquier lado la prostitución es una degradación del ser humano”, etc., a partir de ahí, repito, me puse a reflexionar un poco sobre el tema en cuestión: la prostitución.
Veamos su definición: “es la práctica de mantener relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero u otros beneficios económicos”. 

Asesinos

azratem-el-asesino-de-asesinos-d_nq_np_538015-mlm25204729001_122016-f.jpgParece que soy masoquista, porque continúo leyendo los titulares de las noticias en Google (ya dejé de ver los noticieros de TV, a no ser que busque algo porque piensa sea importante o interesante).
Y debe ser por ello que una y otra vez vuelvo a reflexionar sobre los asesinos, torturadores, violentistas, violadores, pedófilos, narcos, asaltantes, corruptos, etc., que cada día nos enteramos que son más y más (no sé si siempre fue así y ahora por la globalización de las comunicaciones hay más información, o porque esta época es más fértil para que “salgan del closet” tantos y tantos seres humanos inhumanos).

No más encapuchados

capturadepantall-858b60c72d95df6196fc353eca55dc3d-1200x600.jpgAcabo de ver el lienzo en el frontis de la Universidad de Chile (en la foto) que dice “No más encapuchados”. Me extrañó, lo confieso. Porque hace mucho tiempo que esos entes antisociales deambulan impunemente por nuestras calles y salvo contadas veces y en específicos momentos, a nadie le ha importado mucho el tema. Me refiero a políticos, a la Universidad y sus federaciones de estudiantes, a sectores sociales, etc.
Entonces me pregunté, ¿por qué ahora sí hacen público el repudio a los encapuchados? La única respuesta que encontré fue: porque le pegaron brutalmente al hijo de una diputada.
Pero si es eso, me molesta que se llegue a ese punto de que le toque ser víctima a un político –o a sus seres queridos-, para que se haga algo contra ese cáncer social que vivimos. Es como si fuera necesario que le roben con violencia a un fiscal o a un juez para se castigue como se merece a un delincuente.

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