
El 21 de agosta pasado me invitaron a compartir con los niños y niñas del Instituto de la sordera de aquí de Santiago.
Fue una experiencia increíble y fue así, aunque suene como frase clisé.
Un par de alumnos de séptimo y octavo me hicieron una entrevista, con uno de sus amables profesores como traductor.
Después una alumna por cada curso -en lenguaje de señas, obvio, y traduciéndome una tierna profesora-, contó un breve cuento humorístico que habían creado para la ocasión. Precioso y emocionante es lo único que se me ocurre decir aquí.
A continuación les hablé de la importancia de leer, del humor, les conté un fragmento de El chupacabras de Pirque que muy pornto se leerán. Pero lo hice de forma lúdica y lo más divertida que se me ocurrió. Y finaliocé con una tanda de chistes de Pepito. Todo con la ayuda de los profesores-traductores.
Antes de irme nos sacamos fotos, firmé libros y compartimos.

Creo que todo quedó maravillosamente bien y quedaron felices.
Ojalá los mitve a leer. Ese era el objetivo.
Y por último, un enorme agradecimiento a la dirección del Instituto, a los docentes y paradocentes, por el lindo y difícil trabajo que hacen con esos niños y esas niñas.
¡Felicidades!


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