Pelayaserías - El blog de Pepe Pelayo
Concierto lector
Libros de Pepe Pelayo

El humor es una expresión de la inteligencia

images_0.jpeg"El humor es el lenguaje de la inteligencia"... Javier Almuzara, escritor español / "El humor y la curiosidad son las más pura forma de inteligencia"... Roberto Bolaño, escritor chileno / "La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar"... Friedrich Nietzsche, filósofo alemán.

Recientes estudios de la Universidad de Nuevo México revelaron que las personas que presentaron mayores índices de inteligencia fueron precisamente quienes tenían mejor sentido del humor.
En otro estudio llevado a cabo en la Universidad de Wien, Austria, las personas con un gran sentido del humor obtuvieron puntuaciones muy elevadas en inteligencia verbal y en inteligencia emocional.

Apuntes sobre el grupo "La Seña del Humor" de Matanzas, Cuba. No. 1

61038777_10219530212589325_9199102632658993152_n.jpg¿En qué marco histórico-artístico en Cuba se fundó La Seña del Humor de Matanzas?
A principios de los años ochenta el humor en la televisión había decaído mucho en Cuba. Sólo quedaban grandes figuras que vagaban por algunos espacios con muy pocos guiones buenos. Me refiero a Enrique Arredondo, Idalberto Delgado, Eloísa Alvarez Guedes, Reynaldo Miravalles, Edwin Fernández, Agustín Campos, Wilfredo Fernández, José Antonio Rivero, Carlos Montezuma (todos EPD), más Aurorita Basnuevo, Juan Primito, Mario Limonta y unos pocos más. La “belle epoque” de los programas televisivos como San Nicolás del Peladero y Detrás de la fachada había terminado. Por suerte, algunos de esos comediantes “fuera de serie” se reunían en la radio en el único programa digno: Alegrías de sobremesa, del escritor Alberto Luberta (EPD), que como su colega Cástor Vispo (EPD) de La tremenda cort”, hizo también la hazaña de escribir, por años, un programa radial diario con calidad.

Por el cumpleaños de Da Vinci

60388328_10219517241985068_2698338548314013696_n.jpgLa famosa sonrisa enigmática de La Gioconda me sigue dando vueltas en la cabeza cada vez que me la topo. Eso me provoca la siguiente breve reflexión. ¿Por qué una dama tiene que sonreír de esa manera, sin mostrar los dientes? Eso lo he visto muchas veces. Y con mujeres bellas y no tanto. Entonces siempre me hago estas preguntas: ¿Será porque le faltan dientes, o los tiene con caries, o desordenados o muy sucios? / ¿Será que no le agrada estéticamente cuando sonríe y los muestra? / ¿Será que cree que pierde “personalidad”, respeto o dignidad cuando los enseña al sonreír? / ¿Será que es un ardid para provocarles curiosidad a los varones? / ¿Será un agelasto; es decir, una persona siempre grave, hiperseria, pero no por enfermedad, sino por convicción? / ¿Será que soy un tonto por preocuparme por eso, ya que las damas deben sonreír cuándo y cómo les de la gana y a nadie le debe importar? 

Alumna de la ciudad de Coronel concursa leyendo "Cuentos de Ada"

58606485_380717769195430_8463942022724583424_n_0.jpgSe viene ya la final regional del concurso “EL placer de oír leer” en Concepción, organizado por la Biblioteca Futuro y la Universidad Católica de Chile. Rafaela Muñoz, una alumna de tercer año, es la concursante más pequeña del concurso, y está ahí representando al Colegio Gabriela Mistral de la ciudad de Coronel, leyendo un fragmento de mi libro “Cuentos de Ada”. Todo esto es un trabajo del equipo de comunicaciones y CRA de ese colegio. Pues a Rafaela le mando toneladas de buenas vibras para que sigan sus triunfos y que siga leyendo siempre, que es lo más importante.

La profesión de llorar y reír

lloronas.jpgCuando la devastación de Judea, el profeta Jeremías cuenta que el pueblo hebreo –a solicitud de su dios-, llamó a lloronas (conocidas como “lamentatrices”). Después esa costumbre se extendió a griegos y romanos. Incluso se sabe que se practicaba en el Antiguo Egipto también. Con el tiempo a las mujeres con ese oficio se les llamó plañideras. Sabemos por la literatura que en España fue muy popular. Y en Inglaterra hay empresas especializadas en ese mercado. Las plañideras van a los velorios o ritos fúnebres a llorar. Pero no sólo eso, estudian al muerto para demostrar que lo conocían bien y entre llanto y llanto les comentan a sus vecinos de asientos las virtudes del difunto, sea estas reales o no.

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