Al fin salió uno de mis libros favoritos: “El chiste”. Es el número 60 publicado (14 para adultos y 46 para niños).
Recuerdo cuando en la biblioteca de mi ciudad, hace millones de años, me encontré el libro “Iconografía del chiste”, cuyo autor era Noel Clarasó (1899-1985). Al leerlo me dieron muchas ganas de hacer algo parecido algún día. En esa época, con mi amigo y compañero de enseñanza media, Moisés Rodríguez, prometimos que “cuando fuéramos grandes” haríamos una antología completa de chistes. Nunca la hicimos, pero junto con Aramís Quintero fundamos “La Seña del Humor” varios años después.
Yo soy de los que más probabilidades tengo de morir si agarro el coronavirus. Por mi edad, mi asma, etc. Por tal motivo he reflexionado sobre esta pandemia que vivimos en estos días. Me estimuló una conversación que tuve con mi amigo Yin Pedraza Ginori, donde abordamos varios de los puntos que aquí toco.
Aclaro: no estoy contagiado.
Amigos, estamos viviendo un acontecimiento histórico. De esto se hablará para siempre. Pongo tres ejemplos:
1-Es primera pandemia con altos niveles de desarrollo comunicacional. En las anteriores pestes que azotaron la Humanidad era difícil enterarte de lo que ocurría, por ejemplo, en la vecina ciudad, para bien o para mal.
En este sitio del Ministerio de Educación de Chile, veo estos 12 libros míos para niños. No sé cuál fue el criterio de esa selección. Ahí faltan 35 más y varios muy solicitados en los Planes Lectores de las escuelas como "El hombre lobo de Quilicura", "El secreto de la cueva negra", "el cuento de la Ñ", "Trinos de colores", "Ada y su varita" y otros.

Páginas