Terrible lo que sucede en países como Italia y España, porque sus centros hospitalarios han colapsados y no tienen camas suficientes, ni ventiladores y otros elementos necesarios para combatir el virus. Entonces, haciéndose los dioses, los que deciden quién vive y quién no, están asesinando a los de 3era y 4ta edad, para poder salvar a los más jóvenes “que tienen más vida por delante”. Para mí es algo increíble. Yo sólo me pregunto: ¿y si matamos un viejo para salvar a un joven que es o será violador, pedófilo, asesino, ladrón, narcotraficante, terrorista, etc., etc.? ¿Vale la pena? Obvio que eso nadie lo puede saber, pero no me convence la decisión que tomaron. Yo entiendo que la pandemia los ha superado y nadie sabe qué hacer con exactitud y eficiencia. Yo no tengo idea ni de manejar una nación, ni de manejar una epidemia (no tengo idea de muchas cosas como todo el mundo), pero lo primero que se me ocurre es que al llegar a esa situación, debían haberse comprado urgente esas cosas necesarias.
Atención padres, abuelos, tíos, hermanos mayores... Les brindo aquí mi cuento "Jajamelín", del libro "Pepito y sus libruras" de la Editorial SM. Cuando sus hijos, nietos, sobrinos o hermanos menores estén demasiado "inquietos" por la cuarentena, léanles esta historia y por lo menos unos minutos disfrutarán de una dulce calma. Y ojalá los haga reír. ¡Suerte!
EL FLAUTISTA DE JAJAMELIN
Érase una vez, hace muchísimos años y unos días, un lugar llamado Jajamelin. Era una ciudad tan antigua, pero tan antigua, que los semáforos eran en blanco y negro.
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