Hoy leí que se está construyendo un monumento al humorista gráfico Forges. Me vino a la mente que ya está terminándose también la estatua de dos metros del comiquísimo Chiquito de la Calzada. Entonces comencé a recordar y buscar estatuas y monumentos a humoristas. No haré el chiste requeteusado de catalogar a los políticos como humoristas, porque ellos sí tienen abundantes estatuas. Solo mencionaré a verdaderos humoristas profesionales. Y encontré más de lo que pensaba en esa búsqueda. Ojalá que esa forma de recordar y honrar a los grandes artistas que hicieron reír a los pueblos se mantenga.
Un humorista en escena, o a través de una caricatura, hace una gracia sobre la corrupción que se le descubrió a un determinado político y enseguida la gente capta el chiste, ríe y hasta aplaude.
Sucede también cuando el humorista (escénico, gráfico, etc.) hace una gracia sobre el sexo. La gente ríe de inmediato. Y más si lo hace con obscenidades, vulgaridades, groserías. Éxito seguro.
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