Pelayaserías - El blog de Pepe Pelayo
Concierto lector
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Mi viaje a Sri Lanka. Capítulo 7.

tre1.jpgEn más de 100 años los ingleses construyeron varias rutas de tren para sacar de las montañas el té cultivado con destino a la capital, Colombo, y de ahí al mundo. Esos trazados se conservan en la actualidad y son el cuarto o el quinto recorrido en tren más bello del mundo (no me hagan buscar ahora el dato exacto en Google, por favor).

Pues lo tomamos y disfrutamos 3 horas de paisaje hasta la ciudad de Ella (sí, el mismo nombre de la araña de “El Señor de los Anillos”). Bordeando precipicios vimos montañas ocultas tras nubes, verdísimo y profundos valles, varias cascadas (y no digo de “cascada de agua” porque sería una redundancia y por allí lo único redundo era mi vientre. Y vimos también la alegría de los pasajeros srilankeses y las caras de admiración de los extranjeros como nosotros.

Mi viaje a Sri Lanka. Capítulo 6.

te1.jpgDe la ciudad de Kendy partimos hacia al sur y en un par de horas, por sinuosa carretera llegamos a la ciudad de Nuwara Eliya, entre montañas (a una altura de más de 1,000 metros. El monte más alto, el Pidurutalagala, tiene 2,534). Allí plantamos en un hotel precioso y barato. Y digo plantamos adrede, porque sería el centro de operaciones para visitar plantaciones de té. Imposible visitar Sri Lanka sin ver el proceso de producción del té más valorado del mundo, desde la hoja en la planta hasta la taza.

Casi siempre vemos en esta zona una niebla típica de montaña (nos contaron que puede quedarse durante días y días en ciertas épocas del año). Lo anterior, más la altura, el clima tropical y las condiciones de la tierra, convierten esta región en idónea para el cultivo del té.

Mi viaje a Sri Lanka. Capítulo 5.

tem29.jpgEn la ciudad de Kandy está Sri Dalada Maliguawa, un templo que preserva ¡un diente de Buda!

Yo estaba en bermudas en una playa… no, fue un chistecito pesado y en este capítulo no caben mis gracias. Decía que tenía puesto unas bermudas cuando llegamos y el guía nuestro me advirtió que debía ponerme pantalones y las mujeres cubrirse los hombros para visitarlo. Me puse un pantalón encima de la bermuda y entramos. Enseguida uno de los guías del templo que pululan en la entrada, nos propuso hacernos el tour solo por propina. Aceptamos.
Al complejo arquitectónico se llega por un largo camino y está rodeado por una muralla y un foso, como los castillos, supongo que tuvo la misma función defensiva. El foso da a un precioso lago.
Nos topamos con tremendo movimiento de gente que salía y entraba. Entre ellos muchísimas devotas mujeres (la mayoría bien adultas) vestidas de blanco. No pude evitar fotografiarme con esas damas de blanco.
Otra cosa, tampoco se podía entrar con ningún tipo de calzado. Había que dejarlos en un sitio, donde lo cuidan también por propina. Así que descalzos entramos.

Mi viaje a Sri Lanka. Capítulo 4.

36348839_10216887141234193_3401204311307321344_n.jpgEn la ciudad de Kandy decidimos almorzar antes de visitar el famoso templo budista. Buscamos entonces un restaurante de comida autóctona. Yo pensé que el plato típico de Sri Lanka era “las srilankas de rana”, pero me dijeron que no. Así que pedí arroz con carne y verdura, con curry (guindilla roja, coriandro, comino blanco, mostaza, pimienta, hinojo, canela, clavo, chili, azafrán, jengibre y cardamomo en leche de coco), porque me dijeron que era un plato muy popular. Lo quise acompañar con un jugo de papaya.

En lo que esperaba la comida miré a mi alrededor y vi algo que conocía solo de oídas y en películas: la costumbre de comer con las manos, en vez de usar cubiertos (ver video).
Ellos hacen montoncitos de comida, después de mezclar el arroz con la carne, el pescado, el pollo o lo que sea, más las ensaladas. Todo servido en el mismo plato, lógico y se lo llevan a la boca. Averigüé que mientras menos una persona se embarra, más educación formal demuestra; es decir, son más “finos” los que solo se embarran la falange distal (la primera, la de la uña).

Mi viaje a Sri Lanka. Capítulo 3.

ken000.jpgLlegamos a la ciudad de Kandy, un caramelo como podría pensarse por su nombre. Un mundo diferente al nuestro, así que uno no puede perder un segundo o rincón sin aprovechar de consumirlo todo y guardarlo en memoria.
Es impresionante cómo existen tantos negocios abiertos de comida (sobre todo de frutas), de vestuario, calzado, o ferreterías, tiendas de aparatos tecnológicos, etc., etc., siendo los precios caros para lo que ganan los srilankeses. Por ejemplo, para una familia de clase media es casi imposible tener una casa propia.
Según lo que averiguamos, la cuenta mensual de la luz, para una casita de 30 metros cuadrados sale más de 100 dólares. Un arriendo como esa casita, en las afueras de la ciudad y en lugar apartado, sale 500 dólares (150 rupias es 1 dólar aprox.). No existe el sueldo mínimo. No existe la jubilación. Los hijos deben cuidar a los viejos y si no lo hacen, hay casas del estado donde puedes dormir y comer.
 

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