Pelayaserías - El blog de Pepe Pelayo
Concierto lector
Libros de Pepe Pelayo

¿Morir de hilaridad o de hiperseriedad?

arisa.jpgSin dudas, uno imagina que todos los seres humanos valoran por igual la risa y sueñan que, entre tantas formas trágicas que existen para morir, debe ser una bendición despedirse de este mundo con alegría, riendo placenteramente.
Pero no es así.
Miren lo que he encontrado…
Existen personas que sienten miedo a ser ridiculizadas, a que se rían de ellas. A esa condición se le llama catagelofobia. Pero hay más. Mucho más.
Existe también un enorme ejército de personas catalogadas como “agelastas”. ¿Quiénes son? Gente incapaz de disfrutar el humor y la risa. Personas permanentemente graves, hiperserias, desconfiadas ante cualquier manifestación humorística.
Yo conocí ese término leyendo a Milan Kundera en su libro El arte de la novela. Siguiendo esa pista descubrí que “agelasto” fue un neologismo introducido por François Rabelais, tomado del griego, y que significa algo así como “el que no ríe”. Supe además que Rabelais detestaba a los agelastos y, peor aún, les temía. Según algunos estudiosos, llegó incluso a pensar en abandonar la escritura debido a ellos.
Continué rastreando el concepto y terminé llegando a los antiguos griegos. Ellos contaban que quien entraba en la misteriosa cueva de Trofonio, al salir nunca volvía a reír. A esos desdichados les llamaban agelastos.
Y yo me pregunto: ¿con cuántas cuevas de Trofonio contamos hoy en nuestro planeta?

Dudas políticas

achu.jpgNunca he entendido la política. Por ello he anotado algunas dudas que he tenido en los últimos años.  ¿Alguien quiere explicármelas?

√  ¿La palabra sororidad viene de Soros?

√  ¿Qué relación hay entre “Iglesias muta al Foro de Sao Pablo” y “Pablo Iglesias hace mutis por el Foro”?

√  ¿Existen dictaduras de Ultracentro?

√  ¿Por qué Milei propone al congreso una norma para que la aprueben y dice: “Esta es Milei”?

√  ¿El capitalismo se basa en el libro El Capital?

√  ¿A las dictaduras les encantan los palabras parónimas? Ejemplo: “Al hambre y al alambre las usamos para delimitar libertades”.

√  Gorbachov, el quijotesco caballero del Marx Muerto, ¿ideó la perestroika “en un lugar de la mancha” de su cabeza?

√  ¿Es cierto que una frase recurrente de Netanyahu es “¡No me hinchen las Hezbolah!”?

√  ¿"La rebelión de las masas" la reescribirán Ortega y Murillo?

√ ¿Hay recesión en Francia, según la Macroneconomía?

√  ¿Si los Yihadista quieren la Guerra Santa, significa que no quieren la Puta Paz?

Reseña al libro La Seña del humor de Matanzas. Mi intento de entenderla

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Por: Osvaldo Macedo de Sousa

La historia suele ser escrita por profesionales, ajenos a ella, que la interpretan, a veces adulterándola objetivamente, manipulando los hechos según su perspectiva social y política. Por lo tanto, nada se compara con una historia, incluso con toda su subjetividad, contada por quienes la crearon, la vivieron y la interpretaron. Sin embargo, el autor señala que la historia del grupo ya ha sido contada y bien narrada. Esto no es, pues, historia, sino más bien una introspección, no exactamente de los hechos crudos y desnudos, sino de las experiencias cronológicas vistas a través de las sensaciones, las emociones, las desilusiones y las luchas de quienes las vivieron.

Con Pepe Pelayo, viajamos una vez más a Cuba y sus atmósferas, navegando por el océano de los porqués, esa pregunta existencial que lo domina todo. ¿Existe siempre una explicación racional para cada porqué? Puede que haya o no una justificación, pero hay opciones, y es en esta asombrosa honestidad memorialista que Pepe nos ofrece su visión, su alma. Para quienes no sepan qué es La Seña del Humor de Matanzas, debo aclarar que se trataba de un grupo teatral y humorístico surgido en los años ochenta del siglo XX, que se convirtió en uno de los fenómenos culturales más comentados del país en aquel entonces. Originarios de Cuba, y a pesar de no haber tenido una gran trayectoria internacional debido a las limitaciones políticas de su país, dejaron huella y eco más allá de las fronteras.

Texto escrito por Ulises Rodríguez Febles, dramaturgo, narrador e investigador cubano

aulis_0.jpgPELAYO, EN SU ESQUINA.

A Pepe Pelayo (1952) lo conozco desde que yo era un jovencito que seguía La Seña del Humor de Matanzas, a la que pude admirar no solo en los escenarios matanceros, sino también en otros lugares como el Teatro Karl Marx, a donde me llevó mi prima Nereida Febles.

Como siempre, el teatro estaba repleto de público que hacía colas larguísimas.

En esa ocasión, también nos encontramos a varios matanceros que venían a ver un espectáculo, en el que además de otros humoristas ilustres, estaban los queridos artistas de La Seña.

La Seña tuvo y mantiene sus fans a pesar del tiempo, que recuerdan esos momentos memorables.

Pero este texto trata de Pelayo.

Pelayo es un todoterreno del humor, un orgullo matancero y cubano en una provincia en la que destacan muchos en diferentes épocas y manifestaciones: caricaturistas, guionistas, actores y actrices, escritores...

Pelayo es de una manera u otra, todas estas cosas; pero se le agrega que es además investigador, webmaster y un teórico del humor.

Pelayo hace mucho tiempo está en Chile, pero sigue espiritualmente en Matanzas y en Cuba.

Reseña mi libro publicación cubana

captura_de_pantalla_2026-05-11_a_las_18.24.17.pngLa publicación 14ymedio comentó sobre los libros de escritores cubanos publicados en el mes de abril y mencionan mi libro "Memoria biográfica del humor cubano". Esto dijeron:

En el ámbito de la memoria cultural, el humorista e investigador Pepe Pelayo anunció la publicación de Memoria biográfica del humor cubano, un volumen que reúne más de quinientas síntesis biográficas de creadores fallecidos vinculados al humor en distintas manifestaciones artísticas: literatura, teatro, cine, radio, televisión o música. El libro incluye, además, entrevistas a familiares de figuras emblemáticas como Enrique Arredondo, Reynaldo Miravalles o Juan Padrón.

Lejos de ser una enciclopedia, la obra se presenta como un ejercicio de rescate cultural. En un país donde el humor ha sido históricamente un mecanismo de resistencia, documentar esa tradición equivale a preservar una parte esencial de la identidad nacional. El propio autor subraya que conservar la memoria del humor es también defender la capacidad de un pueblo para reír y pensar incluso en tiempos difíciles.

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