El nacimiento del Día Internacional de las Bromas se asocia principalmente con el cambio de calendario en Europa durante el siglo XVI. Historiadores indican que, en 1582, el papa Gregorio XIII instauró el calendario gregoriano, desplazando el inicio del año del 1 de abril al 1 de enero. En aquella época, quienes continuaron celebrando el año nuevo en abril fueron objeto de burlas por parte del resto de la población. Este episodio habría dado inicio a la costumbre de realizar bromas el primer día de abril. Otros países como España y muchos de Latinoamérica, celebran el Día de los Inocentes, el 28 de diciembre.
Pero da igual, insisto, porque todos los días somos víctimas, aunque sea, de una broma y una noticia falsa. Ya el mundo ha cambiado. Solo los niños (y no todos) y algunos adultos somos tan inocentes que creemos que debemos reírnos todos los días para salir del hoyo negro en que nos han metido los agelastos que dominan el Planeta.