Pelayaserías - El blog de Pepe Pelayo
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Reseña al libro La Seña del humor de Matanzas. Mi intento de entenderla

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Por: Osvaldo Macedo de Sousa

La historia suele ser escrita por profesionales, ajenos a ella, que la interpretan, a veces adulterándola objetivamente, manipulando los hechos según su perspectiva social y política. Por lo tanto, nada se compara con una historia, incluso con toda su subjetividad, contada por quienes la crearon, la vivieron y la interpretaron. Sin embargo, el autor señala que la historia del grupo ya ha sido contada y bien narrada. Esto no es, pues, historia, sino más bien una introspección, no exactamente de los hechos crudos y desnudos, sino de las experiencias cronológicas vistas a través de las sensaciones, las emociones, las desilusiones y las luchas de quienes las vivieron.

Con Pepe Pelayo, viajamos una vez más a Cuba y sus atmósferas, navegando por el océano de los porqués, esa pregunta existencial que lo domina todo. ¿Existe siempre una explicación racional para cada porqué? Puede que haya o no una justificación, pero hay opciones, y es en esta asombrosa honestidad memorialista que Pepe nos ofrece su visión, su alma. Para quienes no sepan qué es La Seña del Humor de Matanzas, debo aclarar que se trataba de un grupo teatral y humorístico surgido en los años ochenta del siglo XX, que se convirtió en uno de los fenómenos culturales más comentados del país en aquel entonces. Originarios de Cuba, y a pesar de no haber tenido una gran trayectoria internacional debido a las limitaciones políticas de su país, dejaron huella y eco más allá de las fronteras.

Texto escrito por Ulises Rodríguez Febles, dramaturgo, narrador e investigador cubano

aulis_0.jpgPELAYO, EN SU ESQUINA.

A Pepe Pelayo (1952) lo conozco desde que yo era un jovencito que seguía La Seña del Humor de Matanzas, a la que pude admirar no solo en los escenarios matanceros, sino también en otros lugares como el Teatro Karl Marx, a donde me llevó mi prima Nereida Febles.

Como siempre, el teatro estaba repleto de público que hacía colas larguísimas.

En esa ocasión, también nos encontramos a varios matanceros que venían a ver un espectáculo, en el que además de otros humoristas ilustres, estaban los queridos artistas de La Seña.

La Seña tuvo y mantiene sus fans a pesar del tiempo, que recuerdan esos momentos memorables.

Pero este texto trata de Pelayo.

Pelayo es un todoterreno del humor, un orgullo matancero y cubano en una provincia en la que destacan muchos en diferentes épocas y manifestaciones: caricaturistas, guionistas, actores y actrices, escritores...

Pelayo es de una manera u otra, todas estas cosas; pero se le agrega que es además investigador, webmaster y un teórico del humor.

Pelayo hace mucho tiempo está en Chile, pero sigue espiritualmente en Matanzas y en Cuba.

Reseña mi libro publicación cubana

captura_de_pantalla_2026-05-11_a_las_18.24.17.pngLa publicación 14ymedio comentó sobre los libros de escritores cubanos publicados en el mes de abril y mencionan mi libro "Memoria biográfica del humor cubano". Esto dijeron:

En el ámbito de la memoria cultural, el humorista e investigador Pepe Pelayo anunció la publicación de Memoria biográfica del humor cubano, un volumen que reúne más de quinientas síntesis biográficas de creadores fallecidos vinculados al humor en distintas manifestaciones artísticas: literatura, teatro, cine, radio, televisión o música. El libro incluye, además, entrevistas a familiares de figuras emblemáticas como Enrique Arredondo, Reynaldo Miravalles o Juan Padrón.

Lejos de ser una enciclopedia, la obra se presenta como un ejercicio de rescate cultural. En un país donde el humor ha sido históricamente un mecanismo de resistencia, documentar esa tradición equivale a preservar una parte esencial de la identidad nacional. El propio autor subraya que conservar la memoria del humor es también defender la capacidad de un pueblo para reír y pensar incluso en tiempos difíciles.

Sobre el concepto "enjuiciar"

aenjuicio.jpeg“No me enjuicies”. Traducción simultánea: "júzgame, pero a mi favor".

“No me enjuicies”… La frase suena elevada, casi zen. Pero en la práctica suele significar algo más terrenal: "no me condenes, no me reduzcas a tu versión de mí".

Porque enjuiciar, en la vida cotidiana, es inevitable. Evaluamos todo el tiempo: personas, conductas, decisiones. Y sin decisiones uno termina solo opinando en redes, que es peor. Sin enjuiciar no podríamos elegir ni protegernos. El problema no es el juicio; es lo que hacemos con él.

Todos enjuiciamos. Todo el tiempo. El que te pide que no lo hagas ya te evaluó antes de abrir la boca. Lo que molesta no es el juicio, sino el veredicto adverso, insisto.

Lo sé también por oficio. Como humorista me han explicado —con una seguridad conmovedora— que el humor “de verdad” tiene que embarrarse: criticar, incomodar, ofender. Que si no “mojo el culo”, lo mío es superficial, liviano, casi sospechoso.

Es decir: hay un humor valiente (el que ellos practican o admiran) y otro menor (el mío, casualmente).

Último libro: "La Seña del humor de Matanzas. Mi intento de entenderla"

tapasena_0.jpgAcaba de publicarse el libro:

La Seña del humor de Matanzas. Mi intento de entenderla

¿Se puede entender un fenómeno del humor desde adentro… sin convertirlo en historia oficial? Este libro no cuenta “la historia de La Seña del Humor de Matanzas, Cuba”. Cuenta lo que se vivió, lo que se pensó… y lo que todavía no termina de entenderse.

Fama inesperada
Decisiones difíciles
Humor que se eligió… y humor que se evitó
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