El arte y la cultura en general siempre son fuentes de miedo para los dictadores, por lo que una vez instalados en el poder hacen lo posible por deshacerse de esa "amenaza". Una de los hechos más frecuentes en sus "cruzadas" son las quemas de los libros, por supuesto, los libros que los cuestionan a ellos y sus discursos, pero también los que hacen pensar en general. Pensar distinto en una dictadura es pecado mortal.
En la foto, el último monumento inaugurado en Berlín por la quema de libros de los nazis. Curioso es ver entre esos libros el nombre de Günter Grass, relacionado en su juventud con las SS y el nombre de un autor de "la otra punta", como podría ser Karl Marx. Pero esto no extraño, ya que las dictaduras de derecha y de izquierda son dictaduras igual. Los extremos se unen.
Las dos cosas que mencionaré en esta reflexión posiblemente no sean bien recibidas entre mis colegas, o entre los relacionados con la literatura infantil en general o entre los simples lectores. Ojo: es solo mi punto de vista. Y no significa que tenga la verdad absoluta, como es lógico.
1-Comparto la opinión de que el libro-álbum no es literatura. Es una modalidad de las artes visuales, donde la literatura -cuando la hay-, solo la apoya. Igual que un libro para niños ilustrado es literatura, donde el arte visual apoya. Nada de esto significa que una modalidad sea más valiosa que la otra para el niño.
A propósito del Día Mundial de la Sonrisa... Se conoce ya el gran número de personas en el Planeta afectadas por la catagelofobia; que no es más que miedo a la alegría, pánico a la risa. Sin embargo, lo que provoca más temor es el aumento exponencial de los agelastos, que son esas personas siempre graves, hiperserias, pero no por enfermedad, sino por convicción.
Una vez, con mi amigo y colega Aramís Quintero, impartimos un taller de Humorterapia. Para ilustrar los distintos tipos de sentidos del humor, presentamos un sketch muy cómico, probado en otros escenarios. Aramís hacía de un animador de televisión que invitaba a su programa a un señor (que hacía yo) muy infeliz a debutar cantando y durante la entrevista no lo dejaba hablar, ni siquiera lo dejó cantar al final.
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