La Seña del Humor de Matanzas. Mi intento de entenderla

Dos reseñas. Una, escrita por Ulises Rodríguez Febles (Cuba) y dos, por Osvaldo Macedo de Sousa (Portugal).
Reseña # 1
Por Ulises Rodríguez Febles, dramaturgo, narrador, investigador y creador de la Casa de la Memoria Escénica | Cuba.
En realidad había leído antes de convertirse en libro es "La Seña del Humor de Matanzas. Mi intento de entenderla", el homenaje más auténtico a la agrupación que revolucionó el humor en la década del ochenta, analizado desde la perspectiva de su fundador, convertido en un estudioso del humor, pero que interroga su génesis y evolución. Este libro es en realidad, aunque Pelayo afirme que es un intento, una aguda interrogante a la historia del grupo, un estudio sociológico, teoría y diálogo desde la madurez intelectual de un hombre, que pregunta con agudeza crítica a su propia creación, y que realiza un aporte singular a la historia del humor cubano. Es significativo que es un libro sobre el humor escrito con rigor investigativo; pero desde el desenfado, lo irónico, el juego propio de un escritor que apela al humor, y nos hace sonreír.
Este libro es también un homenaje a Matanzas su ciudad natal, y la de ese espectador que sigue de muchas maneras a Pelayo, pero también a ese recuerdo de identidad que constituye La Seña del Humor en la ciudad que la vio nacer, y que ha soñado el hecho imposible de volver a verlos de nuevo juntos, sobre el escenario del Teatro Sauto.
Reseña # 2
Por: Osvaldo Macedo de Sousa, historiador, escritor, curador, promotor y especialista en humor gráfico | Portugal
La historia suele ser escrita por profesionales, ajenos a ella, que la interpretan, a veces adulterándola objetivamente, manipulando los hechos según su perspectiva social y política. Por lo
tanto, nada se compara con una historia, incluso con toda su subjetividad, contada por quienes la crearon, la vivieron y la interpretaron. Sin embargo, el autor señala que la historia del grupo ya ha sido contada y bien narrada. Esto no es, pues, historia, sino más bien una introspección, no exactamente de los hechos crudos y desnudos, sino de las experiencias cronológicas vistas a través de las sensaciones, las emociones, las desilusiones y las luchas de quienes las vivieron.
Con Pepe Pelayo, viajamos una vez más a Cuba y sus atmósferas, navegando por el océano de los porqués, esa pregunta existencial que lo domina todo. ¿Existe siempre una explicación racional para cada porqué? Puede que haya o no una justificación, pero hay opciones, y es en esta asombrosa
honestidad memorialista que Pepe nos ofrece su visión, su alma. Para quienes no sepan qué es La Seña del Humor de Matanzas, debo aclarar que se trataba de un grupo teatral y humorístico surgido en los años ochenta del siglo XX, que se convirtió en uno de los fenómenos culturales más comentados del país en aquel entonces. Originarios de Cuba, y a pesar de no haber tenido una gran trayectoria internacional debido a las limitaciones políticas de su país, dejaron huella y eco más allá de las fronteras.
Todo comenzó desde el principio, como debe ser, así que Matanzas es el primer "¿Por qué?".
Naturalmente, o simplemente, porque era un espacio lleno de cultura y humor, y los personajes que allí vivían estaban impregnados de ese humor cultural. Luego viene el encuentro de Pepe con Moisés en la escuela de Matanzas. No hay dos sin tres, y de repente, tenemos a Aramis para formar los tres
mosqueteros, a quienes se suman dieciocho entusiastas más hasta convertirse en los doce apóstoles definitivos del nuevo humor teatral cubano. Como él mismo escribió. «Visto en perspectiva, La Seña no nació como un grupo, sino como una suma de intentos, estilos y voluntades que poco a poco
fueron encontrando una forma común.»
La decisión más importante para el futuro fue «decidir qué tipo de humor no queríamos hacer». La diferencia radicaba en la clave del éxito, pues «un humor más sólido en el lenguaje, más
cercano al absurdo, más atento a los defectos humanos que a los clichés sociales y más elaborado en su construcción. /…/ No se trataba solo de crear un tipo de humor distinto. Se trataba de establecer una relación distinta con el público». En un país de muchos humores e comicidades, no es fácil rechazar el camino que marcan las modas. «Nuestro camino fue otro. La crítica a la conducta humana, el absurdo, el juego, las referencias culturales, un tipo de humor que, más que señalar directamente, invitaba al espectador a completar el sentido. Tal vez por eso conectábamos con públicos muy diversos: porque no se trataba solo de reír, sino también de participar en el juego»
«Los textos de La Seña eran escritos por Aramís Quintero y por mí (Pepe Paelayo). Aramís,un reconocido literato, y yo, un humorista que escribe. En particular, inclinados a los juegos de
palabras, las asociaciones inesperadas y el placer casi físico de retorcer el idioma hasta que el idioma, resignado, terminaba riéndose con nosotros.
El resultado era un humor muy apoyado en el diálogo: réplicas rápidas, dobles sentidos, giros lingüísticos, razonamientos absurdos llevados hasta sus últimas consecuencias. Muchas escenas funcionaban casi como pequeños duelos verbales en los que las palabras iban generando el chiste por acumulación.»
«¿Por qué tuvo tanto éxito La Seña? Hay una explicación cómoda para el éxito: decir que el público te quiso. Hacíamos un humor que respetaba la inteligencia del espectador.»
Este libro no solo es un recorrido para explicar y comprender qué originó al grupo, los innovadores procesos creativos que lo impulsaron dentro de un rico entorno de artistas y alternativas para el espectáculo cómico, sino que también se convierte en un manual pedagógico que deconstruye el éxito, los artificios utilizados y los rechazados. Muy constructivo y curioso saber las opciones, los artificios, la lucha para vencer e conquistar el publico. Como atestigua Pepe, «el público no es una entidad fija; es una posibilidad», alertando a los aprendices de magos sobre el cuidado que deben tener en la relación creador/público, así como sobre la importancia de los medios y los apoyos «el
humor no es solo lo que se dice, sino también el lugar desde donde se dice. /…/ El medio no es un canal neutro. Es parte del mensaje. /…/ Porque más allá de la anécdota, ahí entendí algo esencial: que cada medio tiene su verdad, y que el oficio consiste en encontrarla, no en imponerle la que uno trae de otro lugar.»
En sus disertaciones, Pepe siempre termina invocando la herencia cultural de las tradiciones, tendiendo puentes y explicando la esencia cultural y social que subyace a cada creación y existencia.
Libro de memorias y curiosidades, es también un libro humorístico y una disertación teórico-práctica
sobre un camino. Una vez más, Pepe Pelayo escribe sobre Cuba, sobre todo un universo donde el humor existe y reina sin fronteras ni culturas. Lo importante es reír con inteligencia, irreverencia y sabiduría.

