Hoy son las elecciones presidenciales en Chile

achile2.jpeg

Hoy son las elecciones presidenciales en Chile. Ya voté. Me encanta votar libremente.

Ojo. No deseo convertir mi muro en una trinchera política-ideológica, así que no diré por quién voté (los que me conocen bien lo intuirán). Lo importante es que no quiero convencer a nadie por quién votar. A estas alturas espero que todos estén convencidos de su voto. Y no quiero convertir este espacio, repito, en un debate odioso, porque en estos tiempos es tal la polarización, el fanatismo y la estupidez, que los intercambios de argumentos se manchan de ataques, faltas de respeto, ofensas personales, amenazas y más encima todo aliñado con obscenidades y groserías.

Por tal motivo, solo me interesa hacer una breve reflexión.

Si una persona está convencida de que el candidato A tiene un programa de gobierno que le hace bien al país y el candidato B no le convence. Pues que vote por A, sea cual sea su ideología. Eso sí, debe saber bien, insisto, lo que propone ese candidato. Pero no solo eso, también debe estar seguro de que ese candidato no cambiará sus propuestas cuando esté en el poder. Estudiado y meditado todo lo anterior, incluyendo la trayectoria del candidato y sus acólitos, que vote. Con ese gesto civilizado apoya la democracia.

Es válido, es legal, que vote blanco o nulo.  No me convence esa posición, pero hay que aceptarla.

Pero lo que sí me molesta, son las personas que no entienden realmente por qué ni por quién votan... y lo hacen:

-Solo porque alguien le dijo que lo hiciera.

-Solo porque se emocionó o le parecieron lindas las palabras del candidato, sin estudiar y meditar bien, como ya señalé.

-Solo porque alguien le prometió darle algo a cambio de votar por tal candidato.

-Solo -y esto es lo más difícil de entender para mí-, porque toda mi vida he sido de tal sector y jamás votaría por alguien el sector contrario.

Explico esto último con un ejemplo: un español, fanático del equipo Real Madrid, jamás se alegraría que el equipo Barcelona gane tal Copa para España. Es tal su extremismo emocional que prefiere que su país no gane, antes de ver triunfador al equipo que odia. Es decir, prefiere quitarle la alegría a todo un país, con tal que sus eternos rivales no gocen la victoria. Para mí eso es irracional.

Es como si el candidato A, del “bando” contrario a mi ideología, proponga salvar al país de una inminente invasión extraterrestre y yo no vote por él, porque desde siempre mi familia y yo, hemos votado en contra de su sector. Entonces voto por el candidato B, que es de mi “bando”, aunque entre sus propuestas, la principal sea que si triunfa va a repartir peines gratis a todo el mundo. Ese tipo de persona, ni aún viendo la diferencia e importancia de las propuestas de ambos candidatos, no vota por lo lógico, por lo que beneficia a su sociedad.

No hablo de matices, me refiero a temas muy graves para el país.

Y eso es lo que me cuesta entender. Porque son mentes fanáticas, ciegas, ni explicándoles las obviedades se convencen. Es como ser miembro de una secta, incapaces de razonar.

Y lo jodido es que si se manipulan bien, pueden llegar a ser mayorías y acabar con el país.

Gracias por soportar mis reflexiones.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.