Memoria biográfica del humor cubano

Tres Reseñas: Una, por Francisco Puñal (Cuba-España); dos, por Osvaldo Macedo de Sousa (Portugal) y tres, por Jorge A. Piñera "Jape" (Cuba).
Reseña # 1
Por Francisco Puñal Suárez (Periodista, fotógrafo, estudioso y promotor del humor | Cubano y español).
“No soy historiador. No soy académico. No soy un especialista con títulos colgados en la pared. Soy, simplemente, un humorista que con los años sintió la necesidad de estudiar el humor para entenderlo mejor… y porque lo ama profundamente. Me siento cubano también desde el humor: por el que hice en Cuba fundando, creando y desarrollando el grupo escénico La Seña del Humor de Matanzas, más humor literario y audiovisual, pero también por el que sigo haciendo fuera de ella y por el que he estudiado y promovido durante décadas. Desde ese lugar — no desde un escritorio universitario— nace este libro. Y nace con placer, con orgullo y con respeto”, expresa Pepe Pelayo, autor cubano nacionalizado chileno, sobre el volumen Memoria biográfica del humor cubano, que acaba de ver la luz y puede ser adquirido en Amazon.
Este libro reúne más de 500 síntesis biográficas de creadores del humor cubano ya fallecidos, pertenecientes a todas las épocas y a las más diversas manifestaciones artísticas: literatura, gráfica, teatro, cine, radio, televisión, video, música, fonomímica, dramaturgia, guión, actuación, artículos periodísticos, composición y más.
En la segunda parte aparecen extensas entrevistas que el autor les hizo a hijos de varias glorias del humor cubano como Enrique Arredondo, Reynaldo Miravalles, Chaflán, Alberto Luberta, Juan Padrón e Idalberto Delgado, más una al hermano de René de La Nuez.
Memoria biográfica del humor cubano no es una enciclopedia ni un diccionario. Es, ante todo, un ejercicio de memoria cultural: un intento de rescatar del olvido nombres, trayectorias y aportes que ayudaron a construir la risa, la sátira, la ironía y la inteligencia humorística en Cuba”- señala Pelayo
“Cada minibiografía es una puerta abierta hacia una vida creativa, un gesto cómico, una obra, un estilo, un modo de entender el humor como expresión artística, crítica social y forma de resistencia espiritual”, añade.
“En un tiempo donde la prisa y la desmemoria tienden a borrar los rastros del pasado, esta Memoria biográfica del humor cubano invita a detenerse, recordar y redescubrir a quienes, desde el talento y la imaginación, hicieron pensar, sonreír y reír a generaciones enteras, cuando más lo necesitában”, señala.
“Porque conservar la memoria del humor es también defender una parte esencial de la cultura y del alma de un país”, subraya.
“Ojalá este libro sirva al menos como punto de partida. Si algún día alguien decide emprender una enciclopedia completa del humor cubano y encuentra aquí una base útil, sentiré que el esfuerzo habrá valido la pena”, finaliza.
Reseña # 2
Por Osvaldo Macedo de Sousa (Historiador, escritor, curador, promotor y especialista en humor gráfico | Portugués.
Recordar no es solo vivir, sino renacer la vida en el tiempo. Muchos confunden la memoria con la nostalgia, una añoranza retrógrada del pasado, cuando en realidad se trata de una mirada pedagógica a las raíces de nuestra identidad y una introspección sobre cómo podemos aprender de los errores y aciertos del pasado. En nuestro egocentrismo, nos convencemos de que somos los más originales, los más fantásticos, cuando en realidad solo recreamos, con diferentes disfraces, posiblemente con distintas subjetividades, lo que ya se ha hecho en el pasado.
Pepe Pelayo no solo es un gran humorista polifacético, sino también un investigador incansable, no solo en el ámbito de las teorías, sino también en el estudio histórico de este arte tan especial que vive y respira. Es un autor de memorias, historiador y divulgador de los creadores y artistas que ha conocido a lo largo de su dilatada trayectoria, así como de aquellos que lo influyeron y a quienes admira.
Su creatividad, para nuestro deleite, es infinita, y así, junto con su creciente bibliografía de obras teóricas y humorísticas, seguimos descubriendo joyas de la memoria.
Cuba es un espacio geográfico y social arraigado en su alma, porque si bien él, como todo emigrante, dejó Cuba, Cuba nunca lo abandonó, y por eso siempre regresa a su patria, aunque solo sea a través de palabras y recuerdos.
Este nuevo libro — Memoria biográfica del humor cubano— es el resultado de una larga investigación biográfica, entrevistas y experiencias. Podríamos decir que es la culminación de este extenso recorrido, sin embargo, cabe destacar que se trata de una obra abierta, siempre receptiva a nueva información. En otras palabras, es un importante momento de reflexión sobre lo ya alcanzado en el estudio del humor cubano.
Es un diccionario biográfico, sin ser un diccionario. Es una enciclopedia del humor cubano, sin serlo. Es… Por un lado, los registros biográficos están ordenados alfabéticamente, lo que simplificó la obra, pero, para el público general, se pierde un poco el contexto histórico de cada personaje. Eventualmente, la cronología podría haberse dividido por periodos históricos, pero esto dificultaría la estructura de un diccionario biográfico, obligando a reiniciar el orden alfabético para cada periodo, e incluso repitiendo biografías en ocasiones, dado que los artistas vivieron en diferentes épocas históricas. Como bien señala, dadas las dificultades y la distancia que lo separan de las fuentes de información, es decir, de Cuba, esta era la única opción posible para rescatar la memoria cultural del humor cubano.
El libro no comienza con un «érase una vez…», sino con la cuestión antropológica de qué significa ser cubano, o mejor dicho, con la quimérica pregunta de qué es el humor cubano. Siempre recurre a esta faceta pedagógica para diferenciar qué puede o no considerarse humor, cuestionando las tradiciones lingüísticas y las costumbres sociales para llegar a la esencia de ser comediante o humorista en Cuba.
La pregunta es: ¿Es Cuba un país de estados de ánimo? ¿Es un espacio social con características específicas? Una cosa es segura: un pueblo que sufre, pero que siempre ha sabido sobrevivir con una amplia sonrisa, aunque a veces sea solo su costumbre de bromear. Sin embargo, como demuestra Pepe, esa tierra, al propiciar el florecimiento de tantos creadores de gran calidad, evidencia la fertilidad de su cultura, ya que cada hombre, más allá de su propio espíritu, es producto de lo que lo rodea en el momento y de su herencia creativa social.
Así, de la A a la Z, Pepe, junto con los datos biográficos de estos casi setecientos artistas mencionados, desmantela las estructuras creativas de cada uno, sin limitarse a un solo género creativo, sino abarcando todos los géneros creativos y profesionales vinculados al humor. Se trata, pues, de un viaje a través de personalidades, organismos y agrupaciones, dejando aquí y allá una reflexión filosófica, una introspección teórica, pintando el paisaje cubano con su espíritu y sabiduría.
No satisfecho con esta riqueza de información, fruto de muchos años de investigación histórica, complementa el libro con un arte que le apasiona explorar y perfeccionar en su constante labor de promoción y difusión del humor: la entrevista. «A tal humor, tal honor» es la recopilación directa de información, dando voz a los creadores o, en última instancia, a sus familias. El lado más humano, y menos el aspecto teórico e histórico, destaca en estas conversaciones siempre enriquecedoras y cautivadoras, que permiten una mejor comprensión de los artistas.
Como él mismo explica, en esencia, estas entrevistas fueron el embrión del libro, no un epílogo, como terminó siendo en la maquetación. Sin embargo, la enorme cantidad de nombres seleccionados haría imposible editar entrevistas con todos ellos (unas 20 páginas por entrevista). En cualquier caso, quedan siete que destacarán en esta avalancha de información sobre humoristas cubanos. Aquí, es la vida, las experiencias, los sentimientos de cada uno lo que nos ofrece el retrato personal y el del país.
Quienes piensen que este es un libro sobre cubanos para cubanos se equivocan. Claro que ellos disfrutarán más de toda esta riqueza histórica, pero nosotros también. Este libro de Pepe Pelayo, con su exhaustiva información sobre estilos y personalidades que han trascendido fronteras geográficas y humorísticas, termina siendo más universal. Es un enriquecedor viaje enciclopédico a través de nuestra triste cultura que, la mayoría de las veces, ignora precisamente este rico campo de creatividad y sensibilidad social y artística. Gracias, una vez más, Pepe Pelayo, por abrirnos estas puertas, estos caminos de (re)conocimiento.
Reseña # 3
Por Jorge A. Piñera "Jape" (Humorista auidiovisual, literario, escénico, promotor del humor y editor de la publicación humorística "dedeté" ) | Cuba.
PARA NO PERDER LA MEMORIA
Memoria biográfica del humor cubano, tal como ha titulado y comentado su autor, José (Pepe) Pelayo, «es, ante todo, un ejercicio de memoria cultural: un intento de rescatar del olvido nombres, trayectorias y aportes que ayudaron a construir la risa, la sátira, la ironía y la inteligencia humorística en Cuba»
He recibido un gran regalo, un inmenso regalo, de manos del colega y amigo José (Pepe) Pelayo. Sí, de Pelayo, el otrora director del popular grupo La Seña del Humor de Matanzas, que hizo reír a millones de cubanos, en la década de los 80 del siglo pasado. Se trata del libro número 82 en la carrera artística de este relevante escritor, investigador, humorista y colaborador de múltiples espacios promotores del buen humor en todo el mundo, incluyendo su sitio web Humor Sapiens, tan elogiado y visitado por estudiosos y profesionales del humor, y por quienes simplemente abogan por el arte de hacer reír como el mejor lenguaje con que cuenta la humanidad.
Y quizá en esta última línea está toda la esencia de lo que significa dicho volumen que reúne más de 500 síntesis biográficas de creadores del humor cubano, ya fallecidos, pertenecientes a todas las épocas y a las más diversas manifestaciones artísticas: literatura, gráfica, teatro, cine, radio, televisión, video, música, fonomímica, dramaturgia, guion, actuación, artículos periodísticos…
Estamos ante una obra de arte que ayudará a conservar la memoria cultural de Cuba. Un importante pedazo de nuestra identidad como nación. Una profunda investigación y entrega que hará más comprensible la idiosincrasia del cubano y su más auténtica historia como principal detonante de nuestro desarrollo social.
Memoria biográfica del humor cubano, tal como ha titulado y comentado su autor, «no es una enciclopedia ni un diccionario. Es, ante todo, un ejercicio de memoria cultural: un intento de rescatar del olvido nombres, trayectorias y aportes que ayudaron a construir la risa, la sátira, la ironía y la inteligencia humorística en Cuba».
Este libro, que en su segunda parte acuna extensas entrevistas realizadas por Pelayo a hijos de varias glorias del humor cubano como Enrique Arredondo, Reynaldo Miravalles, Argelio García Rodríguez (Chaflán), Alberto Luberta, Juan Padrón, Idalberto Delgado y a Raúl de la Nuez (hermano de René de La Nuez), nos llega en tiempos en que la urgencia de subsistir y la banalidad hace mella en la memoria y borra todo vestigio de amor y compromiso con el tiempo que nos tocó vivir; o simplemente, como señala el autor: «porque soy un humorista que con los años sintió la necesidad de estudiar el humor para entenderlo mejor; porque lo ama profundamente. Porque me siento cubano también desde el humor: por el que hice en Cuba, pero también por el que sigo haciendo fuera de ella y por el que he estudiado y promovido durante décadas. Nace desde ese lugar, no desde un escritorio universitario. Y nace con placer, con orgullo y con respeto».
No he sido el único que ha recibido este regalo, otros creadores, especialistas y humoristas cubanos han gozado de la amabilidad del autor, ante la imposibilidad de sus coterráneos de obtenerlo en Amazon, donde está a la venta para todos los interesados. Pienso que hemos sido privilegiados de tener en nuestras manos el fruto de muchos años de intensa investigación y febril empeño. Ojalá todos pudieran comprender el alcance de esta monumental obra. Me sumo a las palabras de José Pelayo, cuando nos alerta de que «conservar la memoria del humor es también defender una parte esencial de la cultura y del alma de un país».

