Reseña del libro "Memoria biográfica del humor cubano", por Osvaldo Macedo de Sousa

apaco2.jpgRecordar no es solo vivir, sino renacer la vida en el tiempo. Muchos confunden la memoria con la nostalgia, una añoranza retrógrada del pasado, cuando en realidad se trata de una mirada pedagógica a las raíces de nuestra identidad y una introspección sobre cómo podemos aprender de los errores y aciertos del pasado. En nuestro egocentrismo, nos convencemos de que somos los más originales, los más fantásticos, cuando en realidad solo recreamos, con diferentes disfraces, posiblemente con distintas subjetividades, lo que ya se ha hecho en el pasado.

    Pepe Pelayo no solo es un gran humorista polifacético, sino también un investigador incansable, no solo en el ámbito de las teorías, sino también en el estudio histórico de este arte tan especial que vive y respira. Es un autor de memorias, historiador y divulgador de los creadores y artistas que ha conocido a lo largo de su dilatada trayectoria, así como de aquellos que lo influyeron y a quienes admira.

    Su creatividad, para nuestro deleite, es infinita, y así, junto con su creciente bibliografía de obras teóricas y humorísticas, seguimos descubriendo joyas de la memoria.

    Cuba es un espacio geográfico y social arraigado en su alma, porque si bien él, como todo emigrante, dejó Cuba, Cuba nunca lo abandonó, y por eso siempre regresa a su patria, aunque solo sea a través de palabras y recuerdos.

    Este nuevo libro — Memoria biográfica del humor cubano— es el resultado de una larga investigación biográfica, entrevistas y experiencias. Podríamos decir que es la culminación de este extenso recorrido, sin embargo, cabe destacar que se trata de una obra abierta, siempre receptiva a nueva información. En otras palabras, es un importante momento de reflexión sobre lo ya alcanzado en el estudio del humor cubano.

    Es un diccionario biográfico, sin ser un diccionario. Es una enciclopedia del humor cubano, sin serlo. Es… Por un lado, los registros biográficos están ordenados alfabéticamente, lo que simplificó la obra, pero, para el público general, se pierde un poco el contexto histórico de cada personaje. Eventualmente, la cronología podría haberse dividido por periodos históricos, pero esto dificultaría la estructura de un diccionario biográfico, obligando a reiniciar el orden alfabético para cada periodo, e incluso repitiendo biografías en ocasiones, dado que los artistas vivieron en diferentes épocas históricas. Como bien señala, dadas las dificultades y la distancia que lo separan de las fuentes de información, es decir, de Cuba, esta era la única opción posible para rescatar la memoria cultural del humor cubano.

    El libro no comienza con un «érase una vez…», sino con la cuestión antropológica de qué significa ser cubano, o mejor dicho, con la quimérica pregunta de qué es el humor cubano. Siempre recurre a esta faceta pedagógica para diferenciar qué puede o no considerarse humor, cuestionando las tradiciones lingüísticas y las costumbres sociales para llegar a la esencia de ser comediante o humorista en Cuba.

    La pregunta es: ¿Es Cuba un país de estados de ánimo? ¿Es un espacio social con características específicas? Una cosa es segura: un pueblo que sufre, pero que siempre ha sabido sobrevivir con una amplia sonrisa, aunque a veces sea solo su costumbre de bromear. Sin embargo, como demuestra Pepe, esa tierra, al propiciar el florecimiento de tantos creadores de gran calidad, evidencia la fertilidad de su cultura, ya que cada hombre, más allá de su propio espíritu, es producto de lo que lo rodea en el momento y de su herencia creativa social.

    Así, de la A a la Z, Pepe, junto con los datos biográficos de estos casi setecientos artistas mencionados, desmantela las estructuras creativas de cada uno, sin limitarse a un solo género creativo, sino abarcando todos los géneros creativos y profesionales vinculados al humor. Se trata, pues, de un viaje a través de personalidades, organismos y agrupaciones, dejando aquí y allá una reflexión filosófica, una introspección teórica, pintando el paisaje cubano con su espíritu y sabiduría.

    No satisfecho con esta riqueza de información, fruto de muchos años de investigación histórica, complementa el libro con un arte que le apasiona explorar y perfeccionar en su constante labor de promoción y difusión del humor: la entrevista. «A tal humor, tal honor» es la recopilación directa de información, dando voz a los creadores o, en última instancia, a sus familias. El lado más humano, y menos el aspecto teórico e histórico, destaca en estas conversaciones siempre enriquecedoras y cautivadoras, que permiten una mejor comprensión de los artistas.

    Como él mismo explica, en esencia, estas entrevistas fueron el embrión del libro, no un epílogo, como terminó siendo en la maquetación. Sin embargo, la enorme cantidad de nombres seleccionados haría imposible editar entrevistas con todos ellos (unas 20 páginas por entrevista). En cualquier caso, quedan siete que destacarán en esta avalancha de información sobre humoristas cubanos. Aquí, es la vida, las experiencias, los sentimientos de cada uno lo que nos ofrece el retrato personal y el del país.

    Quienes piensen que este es un libro sobre cubanos para cubanos se equivocan. Claro que ellos disfrutarán más de toda esta riqueza histórica, pero nosotros también. Este libro de Pepe Pelayo, con su exhaustiva información sobre estilos y personalidades que han trascendido fronteras geográficas y humorísticas, termina siendo más universal. Es un enriquecedor viaje enciclopédico a través de nuestra triste cultura que, la mayoría de las veces, ignora precisamente este rico campo de creatividad y sensibilidad social y artística. Gracias, una vez más, Pepe Pelayo, por abrirnos estas puertas, estos caminos de (re)conocimiento.

 

Osvaldo Macedo de Sousa

Historiador, escritor, curador, promotor y especialista en humor gráfico

Portugal

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.