Mi mundo humor

Cuaderno de un humorista No. 1 | "Empezar de cero"

cuatapa_0_0.jpgCuaderno de un humorista

Llevo más de cincuenta años haciendo humor. En ese tiempo he aprendido algunas cosas, me he equivocado en muchas otras y sigo haciéndome preguntas. Este no es un curso de humor ni unas memorias. Es, simplemente, el cuaderno donde anoto recuerdos, dudas, descubrimientos y pequeñas historias que, de algún modo, explican cómo el humor terminó enseñándome mucho sobre los demás... y también sobre mí mismo.

Empezar de cero

Durante mucho tiempo pensé que mi vida profesional había sido una sucesión de cambios. Hoy sospecho que no fueron simples cambios. Fueron comienzos. Y, curiosamente, todos me dieron el mismo miedo.

Artículo escrito por el amigo y colega cubano Jape

afotomia_1.jpgUn incansable defensor del humor cubano y universal, es nuestro invitado de este viernes a Los Regañones II - No. 38, publicado en el sitio digital de Juventud Rebelde.https://juventudrebelde.cu/cul.../2026-07-16/humor-y-comedia

«Humor y comedia»

La frase que encabeza esta entrevista, que parece el título de una telenovela, ha sido la bujía que ha desatado la ingeniosa observación del escritor, actor, guionista, investigador, artista gráfico…, entre otros múltiples oficios, del destacado humorista, colega y amigo, Pepe Pelayo

Por Jorge Alberto Piñero (JAPE)

—Existe un legendario debate entre los especialistas, estudiosos, creadores, y algún que otro filósofo, sobre qué es humor y qué es comedia; dígase, igualmente, sobre lo humorístico y lo cómico. ¿Podría usted ayudarnos con su opinión al respecto?

Prólogo del libro "La Seña del Humor de Matanzas"

amoises.jpgEste texto lo escribió nuestro Moisés Rodríguez, como prólogo de mi libro "La Seña del humor. Mi intento de entenderla".

 

PRÚLUGO “MEA CULPA” (léase prólogo)

(En tono hiperbólico mayor, como no podía ser de otra manera).

Pareciera decirnos Pelayo, en este nuevo libro exorcizante, las palabras resumidas de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, y que él diría mejor: “Sabíamos muy bien lo que no queríamos hacer, pero no sabíamos exactamente a dónde queríamos llegar”.

Lo que no sabíamos era que, como Cristóbal Colón, nos enfrentábamos al descubrimiento de un “nuevo mundo” sin rumbo cierto, como si dijera el Almirante: “América está pa´llá. No, no, pa´cá… Espérate, está más allá; no pa´cá… pallá. No, no, no, pa´cá…” (Aramís Quintero).

Pero por sí o por no, de que llegó, llegó. Como La Seña del Humor que “llegó” a convertirse en un nuevo hito y derrotero para la historia del humor escénico cubano, sin proponérnoslo, porque solo nos interesaba entonces hacer reír con gracia y buen humor inteligente, haciendo desatar toda la imaginería posible de sus integrantes simpáticos e ingeniosos, encontrándose a la cabeza José “Pepe” Pelayo y Aramís Quintero, auténticos arquitectos y diseñadores del fenómeno de público de La Seña del Humor.

¿Morir de hilaridad o de hiperseriedad?

arisa.jpgSin dudas, uno imagina que todos los seres humanos valoran por igual la risa y sueñan que, entre tantas formas trágicas que existen para morir, debe ser una bendición despedirse de este mundo con alegría, riendo placenteramente.
Pero no es así.
Miren lo que he encontrado…
Existen personas que sienten miedo a ser ridiculizadas, a que se rían de ellas. A esa condición se le llama catagelofobia. Pero hay más. Mucho más.
Existe también un enorme ejército de personas catalogadas como “agelastas”. ¿Quiénes son? Gente incapaz de disfrutar el humor y la risa. Personas permanentemente graves, hiperserias, desconfiadas ante cualquier manifestación humorística.
Yo conocí ese término leyendo a Milan Kundera en su libro El arte de la novela. Siguiendo esa pista descubrí que “agelasto” fue un neologismo introducido por François Rabelais, tomado del griego, y que significa algo así como “el que no ríe”. Supe además que Rabelais detestaba a los agelastos y, peor aún, les temía. Según algunos estudiosos, llegó incluso a pensar en abandonar la escritura debido a ellos.
Continué rastreando el concepto y terminé llegando a los antiguos griegos. Ellos contaban que quien entraba en la misteriosa cueva de Trofonio, al salir nunca volvía a reír. A esos desdichados les llamaban agelastos.
Y yo me pregunto: ¿con cuántas cuevas de Trofonio contamos hoy en nuestro planeta?

Texto escrito por Ulises Rodríguez Febles, dramaturgo, narrador e investigador cubano

aulis_0.jpgPELAYO, EN SU ESQUINA.

A Pepe Pelayo (1952) lo conozco desde que yo era un jovencito que seguía La Seña del Humor de Matanzas, a la que pude admirar no solo en los escenarios matanceros, sino también en otros lugares como el Teatro Karl Marx, a donde me llevó mi prima Nereida Febles.

Como siempre, el teatro estaba repleto de público que hacía colas larguísimas.

En esa ocasión, también nos encontramos a varios matanceros que venían a ver un espectáculo, en el que además de otros humoristas ilustres, estaban los queridos artistas de La Seña.

La Seña tuvo y mantiene sus fans a pesar del tiempo, que recuerdan esos momentos memorables.

Pero este texto trata de Pelayo.

Pelayo es un todoterreno del humor, un orgullo matancero y cubano en una provincia en la que destacan muchos en diferentes épocas y manifestaciones: caricaturistas, guionistas, actores y actrices, escritores...

Pelayo es de una manera u otra, todas estas cosas; pero se le agrega que es además investigador, webmaster y un teórico del humor.

Pelayo hace mucho tiempo está en Chile, pero sigue espiritualmente en Matanzas y en Cuba.

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