Este texto lo escribió nuestro Moisés Rodríguez, como prólogo de mi libro "La Seña del humor. Mi intento de entenderla".
PRÚLUGO “MEA CULPA” (léase prólogo)
(En tono hiperbólico mayor, como no podía ser de otra manera).
Pareciera decirnos Pelayo, en este nuevo libro exorcizante, las palabras resumidas de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, y que él diría mejor: “Sabíamos muy bien lo que no queríamos hacer, pero no sabíamos exactamente a dónde queríamos llegar”.
Lo que no sabíamos era que, como Cristóbal Colón, nos enfrentábamos al descubrimiento de un “nuevo mundo” sin rumbo cierto, como si dijera el Almirante: “América está pa´llá. No, no, pa´cá… Espérate, está más allá; no pa´cá… pallá. No, no, no, pa´cá…” (Aramís Quintero).
Pero por sí o por no, de que llegó, llegó. Como La Seña del Humor que “llegó” a convertirse en un nuevo hito y derrotero para la historia del humor escénico cubano, sin proponérnoslo, porque solo nos interesaba entonces hacer reír con gracia y buen humor inteligente, haciendo desatar toda la imaginería posible de sus integrantes simpáticos e ingeniosos, encontrándose a la cabeza José “Pepe” Pelayo y Aramís Quintero, auténticos arquitectos y diseñadores del fenómeno de público de La Seña del Humor.