Desde niño me bombardearon con consignas y eslóganes. En la formación antes de entrar a clase, cada vez que entraba un adulto a clase, en los frecuenctes actos políticos en la escuela o donde nos llevaban, en las reuniones de los vecinos de la cuadra, por la radio, por la televisión, por los altavoces en cualquier parte, en diarios, revistas, folletos, cuadernos, letreros, vallas, pancartas, afiches, volantes, en el baño (no había papel higiénico y se sustituía por diarios) y un largo etcétera.