Existe una persona que hace humor en Chile. La he visto diez minutos en mi vida y puedo decir que su humor me desagrada mucho. Pero eso es irrelevante, porque aplaudo que haga humor, aunque yo lo deteste. Entiendo que tiene seguidores, los cuales ríen y eso es suficiente para no convertir a esa persona en mi enemiga, ni para “funarla”. Prefiero mejor ignorarla, deseándole que le vaya bien.
Pero ayer leí algo que declaró en un medio de comunicación, y me chocó. Entonces me dieron tremendas ganas de redactar esta reflexión, no para armar un debate, una polémica con esa persona, sino para intentar llamarle la atención a muchos de mis seguidores que desconocen estos asuntos teóricos del humor. Algo que para mí sí es muy importante.