Textos en serio

Contando mis andazas

22.jpegAyer pasamos por el puente que une Singapur con Malasia, seguimos dos horas y algo por carretera hasta llegar aun pueblo malayo llamado Mersing. Ahí almorzamos, me compré un sombrerito ridículo y tomamos un ferry por una hora y media hasta un isla llamada Tioman. Después, tomamos una lancha que nos trasladó -durante 20 minutos- hasta Minang Cove Resort. Casi no hay wi fi, pero vale la pena este paraíso malayo. Lo primero que nos dijeron fue que no se puede dejar abierta la puerta de la cabaña, porque entran los monos sin pedir permiso...

Anécdota en la nieve

whatsapp_image_2025-08-22_at_14.22.18.jpegAnoche, de madrugada, nevó aquí en Santiago. Me asomé y contemplé el césped y los techos de los autos blanquitos. Ahora, a la 1 y 30 pm, ya solo quedan blancos los cerros que rodean la ciudad. Estas fotos las tomé desde mi terraza y rápido porque hace mucho frío aún. Una panorámica de derecha a izquierda

Y viendo la nieve recordé una anécdota.

Cuando llegué a Chile en septiembre de 1991, un gran amigo chileno, Pedro Calvo (ya fallecido), me llevó a conocer la nieve (nunca la había visto yo). Y fuimos a Farellones, donde hay varias canchas de patinaje, etc. Pero por mi condición novata me llevó a una que le llaman la cancha de los pobres o pista de los pobres, no recuerdo bien. En ese lugar se lanzaba la gente cuesta abajo sentados en una tabla con una soga donde te aguantabas echándote hacia atrás, como si estuvieras frenando un caballo.

El orgullo de ser ignorante

aigno.jpegUna de las mayores muestras de la decadencia que vivimos en estos tiempos es el mal gusto, el simplismo y la vulgaridad en las artes. Pero también lo palpamos en el trato social, la desvalorización del respeto y el aplauso a la violencia. Sin embargo, hay un elemento que se destaca: el florecimiento del concepto “orgullo de ser ignorante”. Sí, cierto número de personas presumen de su ignorancia y desprecian la cultura. (Ya sé que es un tema debatido desde hace muchísimos años, hasta siglos podría decir, pero me refiero a que se ha acentuado en los últimos tiempos).

¿Para qué ser culto? ¿Para qué saber esto o aquello si uno lo busca en Google y en un segundo lo encuentra? Aprender es perder el tiempo. Esos son sus argumentos.

¡Lo que se pierden! Yo no soy un hombre culto, aunque tampoco me creo un ignorante. Pero lo poco que he aprendido y asimilado en la vida me convence de que esos que se jactan de ser ignorantes se están perdiendo de mucho.

Mencionaré tres ejemplos:

Una breve reflexión sobre mi oficio

apoli.jpegUn humorista es ideológicamente de izquierda y así lo demuestra en su obra.

Me puede caer bien, si tiene calidad artística.

Un humorista es ideológicamente de derecha y así lo demuestra en su obra.

Me puede caer bien, si tiene alta calidad artística.

Por supuesto, si llego a conocer que es mala persona, ambos me dejan de caer bien.

Un humorista de izquierda o de derecha que cancele, ofenda, irrespete, agreda, humille a una persona porque no piensa como él, no me caerá bien, aún mostrando alta calidad artística.

Un humorista de izquierda o de derecha, que estando en la oposición critique en su obra al oficialismo cuando este hace las cosas mal, me caerá bien. Pero si después su color político llega al poder y no hace bien las cosas, el humorista debe criticarlo también. Si no lo hace me caerá mal, porque es humorista deshonesto.

Si un humorista de izquierda o de derecha, hace militancia ideológica en su obra y se le nota que no es profundo, que se basa solo en emociones, que repite ideas, eslóganes y consignas de otros, me caerá mal porque es un ignorante con ínfulas. Y si dentro de su obra no hace humor para expresar su tendencia ideológica e incluso nos brinda fragmentos chicos o extensos “serios”, me caerá mal porque o no es humorista o es muy mal humorista.

Sé que a casi nadie le interesa esta reflexión, pero tenía muchas ganas de decirlo.

Esto sucede cuando gota a gota se rebosa la copa.

Páginas