Fábula de la jirafa y la vecina cebra
Frotábase su cabeza della contra la rama de un árbol la señyora xirafa. Parada, llegábase ha los cinco metros e medio de altura ha la sombra (lamentablemente, nunca habíase medido bajo el sol).
Teníase decidídolo que los veinte y cinco (XXV) minutos que siempre dormía dyariamente, lo haríase em su querido árbol della, de olorosas frutas e carnosas flores. Pero por mucho que lo intentóse, xamás pudo hacérolo.
¿Por qué no podíase dormir?, os preguntará usted, porque estáis em todo vuestro derecho de cuestionarse questa fábula, si así lo deseáis e y es mi plazer myo contároslo.